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Kratom vs Kava

AZARIUS · Comparison at a Glance
Azarius · Kratom vs Kava

Definition

Kratom (Mitragyna speciosa) actúa sobre receptores opioides mu mediante mitraginina y 7-hidroximitraginina. Kava (Piper methysticum) modula receptores GABA-A a través de kavalactonas. Pese a venderse ambos como relajantes naturales, su farmacología, perfil de riesgo y potencial de dependencia son fundamentalmente distintos.

Kratom vs kava es una comparación que aparece con frecuencia en foros y tiendas, pero que casi siempre se resuelve mal. Kratom (Mitragyna speciosa) es un árbol tropical de la familia del café cuyos alcaloides actúan sobre receptores opioides. Kava (Piper methysticum) es un arbusto de la familia de la pimienta cuya raíz produce kavalactonas que modulan el sistema GABAérgico. Que ambos se vendan como «relajantes naturales» no los convierte en lo mismo, del mismo modo que un ibuprofeno y una tila no son intercambiables por el hecho de que los dos «quitan el malestar». Este artículo desglosa la farmacología, los efectos, los riesgos de dependencia y las interacciones de cada sustancia con la evidencia disponible como brújula.

Comparación rápida

La diferencia más relevante entre kratom y kava es dónde actúan en el sistema nervioso central: kratom se une a receptores opioides mu como agonista parcial, mientras que kava modula receptores GABA-A y bloquea canales iónicos (Kruegel & Bhowmik, 2016; Cairney et al., 2012). Todo lo demás —perfil de efectos, riesgo de dependencia, interacciones— se deriva de esa divergencia fundamental.

Dimensión Kratom (Mitragyna speciosa) Kava (Piper methysticum)
Familia botánica Rubiaceae (familia del café) Piperaceae (familia de la pimienta)
Región de uso tradicional Sudeste Asiático (Tailandia, Malasia, Indonesia) Islas del Pacífico (Fiyi, Vanuatu, Tonga, Samoa)
Compuestos activos principales Mitraginina, 7-hidroximitraginina (más de 40 alcaloides en total) Kavalactonas (6 mayoritarias: kavaína, dihidrokavaína, metisticina, dihidrometisticina, yangonina, desmetoxiyangonina)
Dianas receptoriales principales Mu-opioide (agonista parcial), adrenérgico, serotoninérgico Modulación GABA-A, bloqueo de canales de sodio/calcio, dopaminérgico
Preparación tradicional Hojas frescas masticadas o en infusión Raíz machacada y colada en agua fría
Inicio de efectos (oral) 15–40 minutos (hoja); más rápido con extractos 15–30 minutos
Duración 3–6 horas (variabilidad individual amplia) 2–4 horas
Potencial de dependencia Síndrome de abstinencia documentado en consumidores diarios intensivos Bajo; sin síndrome de abstinencia física bien documentado
Preocupaciones hepáticas Existen informes de caso; mecanismo en investigación Preocupación histórica (debate cultivar noble vs. tudei); riesgo aparentemente bajo con preparaciones acuosas tradicionales (Teschke et al., 2012)
Cambio de carácter según dosis Marcado — dosis bajas descritas como estimulantes, dosis altas como sedantes Menos pronunciado — generalmente ansiolítico/sedante en todo el rango de dosis

¿Qué es el kratom?

Kratom es un árbol perenne tropical originario del sudeste asiático cuyas hojas contienen más de 40 alcaloides. Los dos más relevantes desde el punto de vista farmacológico son la mitraginina y la 7-hidroximitraginina, ambos agonistas parciales en el receptor opioide mu (Kruegel & Bhowmik, 2016). Esos mismos receptores son la diana de la morfina y la codeína, aunque el perfil de unión del kratom es más complejo e incluye actividad adrenérgica y serotoninérgica.

En Tailandia y Malasia, trabajadores del campo llevan generaciones masticando hojas frescas de kratom para combatir la fatiga durante jornadas largas. Este uso etnobotánico está bien documentado (Suwanlert, 1975; Tanguay, 2011). El mercado occidental, sin embargo, opera casi exclusivamente con polvo de hoja seca, cápsulas y extractos concentrados, y esa distinción importa. Los extractos concentran mitraginina y 7-hidroximitraginina de forma sustancial respecto a la hoja simple, lo que modifica el perfil de riesgo de maneras que van más allá de la mera «potencia»: la tolerancia se desarrolla más deprisa, la abstinencia puede ser más pronunciada y el margen entre una dosis manejable y una que no lo es se estrecha considerablemente.

En consumidores diarios intensivos se ha documentado un síndrome de abstinencia reconocido —irritabilidad, dolores musculares, insomnio, náuseas— (Singh et al., 2014). No es un hallazgo marginal: aparece de forma consistente en múltiples estudios de encuesta. La tolerancia también se desarrolla con rapidez ante el consumo diario consecutivo. El European drug monitoring bodies ha señalado el kratom como sustancia de interés en sus informes de seguimiento, apuntando a un cuerpo de datos de eventos adversos limitado pero creciente en el contexto europeo. El National Institute on Drug Abuse (NIDA) de EE. UU. también ha publicado fichas informativas sobre la farmacología y los riesgos del kratom, accesibles en español a través de su portal (NIDA, 2024).

¿Qué es la kava?

Kava es una planta arbustiva de las islas del Pacífico que lleva aproximadamente 3.000 años ocupando un lugar central en la vida ceremonial y social de la región. Su raíz contiene seis kavalactonas principales, responsables de sus efectos ansiolíticos y miorrelajantes (Cairney et al., 2012). La preparación tradicional consiste en machacar la raíz y colarla en agua fría, obteniendo una bebida turbia, ligeramente adormecedora, con un sabor que recuerda a tierra húmeda con un punto de pimienta. Si nunca la has probado, imagina chupar una piedra de río que, inexplicablemente, te relaja los músculos de la mandíbula. Es un gusto que se adquiere.

Farmacológicamente, las kavalactonas operan por mecanismos distintos a los alcaloides del kratom. Modulan receptores GABA-A (en líneas generales, un mecanismo emparentado con el de las benzodiazepinas, aunque el sitio de unión y la dinámica difieren), bloquean canales de sodio y calcio dependientes de voltaje e influyen en la recaptación de dopamina (Cairney et al., 2012). El resultado neto es ansiolítico y miorrelajante: una calma centrada en el cuerpo, sin la neblina cognitiva que suele acompañar al alcohol.

Una revisión Cochrane (Pittler & Ernst, 2003) encontró que el extracto de kava era superior al placebo para la ansiedad a corto plazo, aunque los autores señalaron que la calidad de los ensayos era variable. Metaanálisis más recientes han respaldado en líneas generales un efecto ansiolítico modesto (Smith & Leiras, 2018).

La alarma por hepatotoxicidad de principios de los 2000 —que llevó a varios países a restringir la kava— ha sido sustancialmente reevaluada. Teschke et al. (2012) concluyeron que los casos de daño hepático estaban en gran medida vinculados a preparaciones no tradicionales (extractos con acetona o etanol a partir de corteza del tallo y hojas, no de raíz) y que las preparaciones acuosas de raíz conllevan un riesgo mucho menor. La distinción entre cultivares nobles (tradicionales, de menor riesgo) y cultivares tudei (con mayor contenido de compuestos potencialmente problemáticos como la flavokavaína B) se considera hoy relevante, aunque los datos de incidencia poblacional de lesión hepática siguen siendo limitados.

Cómo difieren los mecanismos

Kratom actúa principalmente sobre receptores opioides; kava modula el sistema GABAérgico. Esa es la distinción farmacológica que debería vertebrar cualquier comparación entre kratom y kava (Kruegel et al., 2016; Cairney et al., 2012), y es justo donde la mayoría de artículos comparativos se quedan cortos.

El mecanismo primario del kratom es el agonismo opioide. Mitraginina y 7-hidroximitraginina se unen como agonistas parciales al receptor opioide mu (Kruegel et al., 2016). Agonismo parcial significa que activan el receptor pero con un efecto techo: no producen la respuesta máxima de un agonista completo como la morfina. Esto es farmacológicamente significativo: explica en parte por qué el kratom, a dosis de polvo de hoja, conlleva un riesgo menor de depresión respiratoria que los opioides clásicos, aunque ese riesgo no es cero, especialmente con extractos concentrados o en combinación con otras sustancias.

El mecanismo de la kava se centra en la modulación GABAérgica y la actividad sobre canales iónicos. Las kavalactonas potencian la función del receptor GABA-A —aumentando la señalización inhibitoria en el sistema nervioso central— y además bloquean canales de sodio y calcio de una forma que contribuye a la relajación muscular y al efecto anestésico local (el adormecimiento de la boca al beber kava no es anecdótico: refleja un bloqueo real de canales de sodio). No hay actividad opioide relevante.

Dicho de forma llana: el kratom habla con el mismo sistema que los analgésicos opioides. La kava habla con el mismo sistema que los ansiolíticos. La coincidencia subjetiva —ambos pueden producir relajación— enmascara una divergencia farmacológica profunda. Cuando comparas estas dos sustancias entre sí, esta diferencia de mecanismo debería condicionar todas las demás consideraciones, desde la dosificación hasta el riesgo de dependencia.

Efectos y dependencia de la dosis

El kratom produce un perfil de efectos bifásico —estimulante a dosis bajas, sedante a dosis altas—, mientras que la kava se mantiene consistentemente ansiolítica y sedante a lo largo de su rango de dosis (Grundmann, 2017; Foo & Lemon, 2004).

Datos de encuestas (Grundmann, 2017; Swogger et al., 2015) muestran de forma consistente que los consumidores describen dosis bajas de kratom (aproximadamente 1–5 g de polvo de hoja) como estimulantes: más energía, alerta, sociabilidad. A dosis más altas (por encima de 5 g), el perfil vira hacia la sedación, la analgesia y lo que algunos describen como una calma pesada y cálida. Este carácter bifásico es inusual y probablemente refleja la farmacología compleja de la planta: a concentraciones bajas, los efectos adrenérgicos y serotoninérgicos podrían predominar; a concentraciones más altas, el agonismo opioide se vuelve más prominente. El punto exacto de cruce varía entre individuos, y los datos farmacocinéticos disponibles provienen de estudios con muestras pequeñas y varianza amplia.

La kava es más predecible. La experiencia principal es ansiolítica y miorrelajante: reducción de la ansiedad social, relajación física, sociabilidad moderada. Dosis más altas intensifican la sedación y pueden afectar la coordinación motora — un estudio de 2004 de Foo y Lemon encontró un enlentecimiento significativo de los tiempos de reacción a dosis moderadas-altas de kava. Pero no se produce el giro de estimulante a sedante que caracteriza al kratom. La kava es kava; simplemente se vuelve más pesada.

Conviene ser honesto sobre los límites de la evidencia actual: la mayoría de las comparaciones entre kratom y kava exageran la certidumbre en ambas direcciones. Las afirmaciones sobre resultados terapéuticos concretos para condiciones nombradas —ansiedad, dolor, abandono de opioides— están respaldadas solo por ensayos pequeños, datos de encuestas o patrones de uso tradicional, no por evidencia clínica robusta.

Dependencia y abstinencia

El kratom conlleva un riesgo de dependencia significativamente mayor que la kava, basándonos en los síndromes de abstinencia documentados en consumidores diarios (Singh et al., 2014) y la ausencia de hallazgos equivalentes para la kava (Cairney et al., 2012). Aquí es donde las dos sustancias divergen de forma más marcada en términos de riesgo.

El kratom produce un síndrome de abstinencia bien caracterizado en consumidores diarios intensivos. Singh et al. (2014) documentaron síntomas que incluyen dolores musculares, insomnio, irritabilidad, náuseas y alteraciones emocionales. Si los consumidores moderados u ocasionales desarrollan dependencia clínicamente significativa es menos claro: la base de evidencia se inclina fuertemente hacia consumidores diarios a dosis altas, y los estudios controlados sobre uso intermitente son escasos. Lo que sí está claro es que el uso diario, especialmente de extractos, genera tolerancia rápidamente y hace que dejar de consumir sea progresivamente más difícil.

La kava no tiene un síndrome de abstinencia física bien documentado. El consumo intensivo prolongado en comunidades del Pacífico se ha asociado con una dermopatía seca y escamosa conocida como dermopatía por kava (Ruze, 1990), y los consumidores muy intensivos reportan tolerancia a algunos efectos, pero la ausencia de un mecanismo sobre receptores opioides implica que el perfil de abstinencia es fundamentalmente diferente. Puedes dejar la kava tras semanas de uso diario sin el tipo de síntomas de rebote que reportan los consumidores de kratom.

Esto no convierte a la kava en «segura» y al kratom en «peligroso» en términos absolutos: el contexto, la dosis, la frecuencia y la biología individual importan. Pero el diferencial de riesgo de dependencia es real y tiene una base farmacológica sólida.

Seguridad e interacciones

Tanto el kratom como la kava interactúan con otros fármacos a través de la inhibición de enzimas CYP, y ambos conllevan riesgos dosis-dependientes que aumentan con la frecuencia de uso (Mathews et al., 2002; Kruegel & Bhowmik, 2016).

El kratom no debería combinarse con otros opioides, benzodiazepinas, alcohol, IMAOs ni fármacos que inhiban las enzimas CYP3A4 o CYP2D6 (entre ellos fluoxetina, paroxetina, claritromicina y ketoconazol). Existen informes de caso de hepatotoxicidad, aunque el mecanismo está en investigación y la incidencia poblacional sigue sin estar clara. Cualquier persona con enfermedad hepática preexistente, antecedentes de trastorno por uso de sustancias, o que esté embarazada o en período de lactancia, debería evitar el kratom por completo.

La kava no debería combinarse con alcohol, benzodiazepinas ni otros depresores del SNC: la sedación aditiva puede ser considerable. La preocupación hepática, aunque reevaluada, implica que la kava debería evitarse por quien tenga afecciones hepáticas preexistentes o tome medicamentos hepatotóxicos. La kava también inhibe varias enzimas CYP (notablemente CYP2E1), lo que puede alterar el metabolismo de otros fármacos (Mathews et al., 2002).

Combinar kratom y kava no se ha estudiado de forma controlada. La preocupación teórica es la depresión aditiva del SNC a dosis altas de ambos, además de la carga metabólica hepática solapada. La ausencia de datos controlados significa que el perfil de interacción es esencialmente desconocido, y eso en sí mismo es motivo de precaución.

¿Cuál es cuál y para quién?

La respuesta honesta es que no son sustancias intercambiables, y plantear estas dos plantas como alternativas simples la una de la otra —como hacen muchos artículos comparativos— es engañoso.

El perfil farmacológico de la kava (GABAérgico, sin actividad opioide, bajo potencial de dependencia) la convierte en una propuesta muy diferente al del kratom (agonismo parcial opioide, síndrome de abstinencia reconocido, giro estimulante-sedante dependiente de dosis). Una persona interesada en la kava para relajación social no busca lo mismo que alguien atraído por las propiedades analgésicas o estimulantes del kratom.

Si estás comparando estas dos plantas, lo más útil que puedes entender es que la similitud superficial —«planta natural, efectos relajantes»— se disuelve en cuanto miras la farmacología de receptores. Comparten estante en algunas tiendas. No comparten mecanismo, perfil de riesgo ni caso de uso.

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Referencias

  • Cairney, S., Maruff, P., & Clough, A. R. (2012). The neurobehavioural effects of kava. Australian and New Zealand Journal of Psychiatry, 36(5), 657–662.
  • European drug monitoring bodies. (2021). European Drug Report 2021: Trends and Developments. European drug monitoring bodies. Publications Office of the European Union.
  • Foo, H., & Lemon, J. (2004). Acute effects of kava, alone or in combination with alcohol, on subjective measures of impairment and intoxication and on cognitive performance. Drug and Alcohol Review, 16(2), 147–155.
  • Grundmann, O. (2017). Patterns of kratom use and health impact in the US — results from an online survey. Drug and Alcohol Dependence, 176, 63–70.
  • Kruegel, A. C., & Bhowmik, S. (2016). Synthetic and receptor signaling explorations of the Mitragyna alkaloids. Journal of the American Chemical Society, 138(21), 6754–6764.
  • Mathews, J. M., Etheridge, A. S., & Black, S. R. (2002). Inhibition of human cytochrome P450 activities by kava extract and kavalactones. Drug Metabolism and Disposition, 30(11), 1153–1157.
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  • Pittler, M. H., & Ernst, E. (2003). Kava extract versus placebo for treating anxiety. Cochrane Database of Systematic Reviews, (1), CD003383.
  • Ruze, P. (1990). Kava-induced dermopathy: a niacin deficiency? The Lancet, 335(8703), 1442–1445.
  • Singh, D., Müller, C. P., & Vicknasingam, B. K. (2014). Kratom (Mitragyna speciosa) dependence, withdrawal symptoms and craving in regular users. Drug and Alcohol Dependence, 139, 132–137.
  • Smith, K., & Leiras, C. (2018). The effectiveness and safety of kava kava for treating anxiety symptoms: a systematic review and analysis of randomized clinical trials. Complementary Therapies in Clinical Practice, 33, 107–117.
  • Suwanlert, S. (1975). A study of kratom eaters in Thailand. Bulletin on Narcotics, 27(3), 21–27.
  • Swogger, M. T., et al. (2015). Experiences of kratom users: a qualitative analysis. Journal of Psychoactive Drugs, 47(5), 360–367.
  • Tanguay, P. (2011). Kratom in Thailand. Legislative Reform of Drug Policies, 13, 1–16.
  • Teschke, R., Sarris, J., & Lebot, V. (2012). Kava hepatotoxicity solution: a six-point plan for new kava standardization. Phytomedicine, 18(2–3), 96–103.

Última actualización: abril de 2026

AZARIUS · Referencias
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Preguntas frecuentes

¿Kratom y kava actúan sobre los mismos receptores?
No. Los alcaloides del kratom (mitraginina, 7-hidroximitraginina) son agonistas parciales del receptor opioide mu. Las kavalactonas de la kava modulan receptores GABA-A y bloquean canales de sodio y calcio. Actúan sobre sistemas de neurotransmisión fundamentalmente distintos, aunque ambos puedan producir relajación.
¿La kava es menos adictiva que el kratom?
La kava no tiene un síndrome de abstinencia física bien documentado. El kratom produce abstinencia reconocida en consumidores diarios intensivos: dolores musculares, insomnio, irritabilidad (Singh et al., 2014). La diferencia de riesgo de dependencia se fundamenta en su distinta farmacología de receptores.
¿Se pueden mezclar kratom y kava?
No hay investigación controlada sobre esta combinación. La preocupación teórica incluye depresión aditiva del SNC a dosis altas y carga metabólica hepática solapada. El perfil de interacción es esencialmente desconocido, lo que en sí mismo es motivo para evitar combinarlos.
¿Por qué el kratom tiene efectos estimulantes y sedantes pero la kava no?
El kratom actúa sobre receptores opioides, adrenérgicos y serotoninérgicos. A dosis bajas predominan los efectos adrenérgicos estimulantes; a dosis altas, la sedación opioide toma el relevo. Las kavalactonas modulan GABA y canales iónicos de forma consistente, produciendo efectos ansiolíticos y sedantes sin giro bifásico.
¿La kava es más segura para el hígado que el kratom?
Ambos tienen preocupaciones de hepatotoxicidad, pero la evidencia difiere. La alarma hepática de la kava ha sido reevaluada: el riesgo parece bajo con preparaciones acuosas tradicionales de cultivares nobles (Teschke et al., 2012). Existen informes de caso de hepatotoxicidad por kratom, pero el mecanismo y la incidencia poblacional no están claros. Ninguno debería usarse por quien tenga enfermedad hepática preexistente.
¿Cuánto duran los efectos del kratom y la kava?
Los efectos del kratom suelen durar entre 3 y 6 horas, con gran variabilidad individual según la dosis, la tolerancia y si se consume hoja o extracto. La kava actúa durante menos tiempo, aproximadamente 2–4 horas. El inicio de acción es similar: el kratom tarda unos 15–40 minutos por vía oral (más rápido con extractos) y la kava entre 15–30 minutos. El peso corporal, el contenido estomacal y el cultivar específico también influyen en la duración.
¿Qué es mejor para la ansiedad, el kratom o la kava?
La kava cuenta con evidencia ansiolítica más consistente. Sus kavalactonas modulan los receptores GABA-A y bloquean canales de sodio y calcio, produciendo un efecto calmante fiable en distintas dosis (Cairney et al., 2012). El efecto del kratom sobre la ansiedad es menos predecible: dosis bajas tienden a ser estimulantes, y su acción principal sobre receptores mu-opioides conlleva un riesgo reconocido de dependencia con uso diario. Ninguno está aprobado como medicamento en la UE. Consulta siempre a un profesional sanitario.
¿Cuál tiene un sabor más fuerte, el kratom o la kava?
Ambos son conocidos por su sabor desagradable y amargo, aunque muchos consumidores coinciden en que la kava resulta más terrosa y deja una sensación adormecedora en la lengua debido a sus kavalactonas, mientras que el kratom destaca por un amargor intenso con matices herbáceos. La forma de prepararlos también marca la diferencia: la kava se cuela tradicionalmente en agua, mientras que el polvo de kratom suele mezclarse con zumo o tomarse con la técnica del toss-and-wash (meter el polvo en la boca y bajarlo con líquido). En ambos casos, muchas personas recurren a cápsulas o extractos para evitar el sabor.
¿El kratom o la kava son legales en más países?
La kava es legal en la mayoría de los países, aunque a principios de los 2000 sufrió restricciones temporales en algunas zonas de Europa que ya se han levantado o flexibilizado. El kratom tiene una situación legal más complicada: está prohibido o regulado en varios países, como Tailandia (donde la prohibición se levantó en 2021), Australia y algunos estados de EE. UU. Dado que la normativa cambia con frecuencia, si viajas conviene consultar la legislación vigente en el destino antes de llevar cualquiera de estas sustancias.

Sobre este artículo

Adam Parsons es un experimentado escritor, editor y autor de cannabis con una larga trayectoria de colaboraciones en publicaciones del sector. Su trabajo abarca el CBD, los psicodélicos, los etnobotánicos y temas relacio

Este artículo wiki se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Adam Parsons, External contributor. Supervisión editorial a cargo de Joshua Askew.

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Aviso médico. Este contenido es únicamente informativo y no constituye asesoramiento médico. Consulta a un profesional sanitario cualificado antes de consumir cualquier sustancia.

Última revisión 24 de abril de 2026

References

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