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Azarius
Kit de prueba de suelo pH y NPK
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Kit de prueba de suelo pH y NPK

Growshop

de Hanna Instruments

€ 39,95
Temporalmente agotado
Mide pH, nitrógeno, fósforo y potasio de tu sustrato con un solo kit analógico que no necesita pilas ni calibración. Incluye 10 pruebas de pH y 10 de NPK con reactivos predosificados y tarjetas de comparación de color. Resultados claros en 15 minutos para ajustar el abonado con cabeza en cada fase del cultivo.
Cantidad

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Kit de análisis de pH y NPK para tierra de cultivo de cannabis

El kit de análisis de pH y NPK es un sistema de pruebas químicas que mide los cuatro valores más determinantes en el sustrato de cannabis: pH, nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K). Incluye reactivos suficientes para 10 pruebas independientes de pH y 10 de NPK, lo que te permite hacer un seguimiento completo a lo largo de todo un ciclo de cultivo o analizar varias macetas en una sola sesión. Sin pilas, sin calibración, sin aplicaciones. Solo reactivos, tubos de ensayo y tarjetas de comparación de color que te dan una respuesta clara en cuestión de minutos.

10 pruebas de pH incluidas 10 pruebas de NPK incluidas Tarjetas de comparación de color Sin electrónica Lote y fecha de caducidad impresos
EspecificaciónDetalle
SKUHS1504
Pruebas por kit10 pH + 10 N + 10 P + 10 K
MétodoReactivo químico con comparación de color
ContenidoReactivos predosificados, tubos de ensayo, tarjetas de color
TrazabilidadNúmero de lote y fecha de caducidad en cada reactivo
AlimentaciónNinguna — totalmente analógico
Uso previstoAnálisis de suelo: pH, nitrógeno, fósforo, potasio

Con los resultados del kit en la mano, el siguiente paso es actuar. Combínalo con soluciones pH Up y pH Down para corregir la acidez sobre la marcha, y ten a mano un fertilizante líquido NPK para reponer el nutriente que el test señale como bajo. Si riegas con solución nutritiva, un medidor TDS/EC también merece la pena: te indica los sólidos disueltos totales para que no vayas a ciegas con las concentraciones.

Por qué necesitas un kit de análisis de pH y NPK para tu sustrato

Cuando el pH del suelo se sale del rango 6,0–7,0, los nutrientes quedan bloqueados aunque estén físicamente presentes en el medio. Eso convierte a un kit de análisis de pH y NPK en la herramienta de diagnóstico más útil que puede tener un cultivador de cannabis. Lo que más vemos tras el mostrador de Azarius, desde hace más de 25 años, es esto: alguien entra con hojas amarillentas, puntas curvadas o cogollos raquíticos y dice «le estoy echando un montón de abono». Nueve de cada diez veces la planta no pasa hambre — el pH está desajustado y las raíces no pueden absorber lo que tienen delante. El cannabis asimila nitrógeno, fósforo y potasio de forma eficiente en una ventana de pH de aproximadamente 6,0 a 7,0 en tierra. Fuera de ese margen, tu planta puede estar rodeada de nutrientes que simplemente no es capaz de captar. Según un estudio sobre estrategias de fertilización a largo plazo, la aplicación exclusiva de fertilizante inorgánico puede acidificar el suelo con el tiempo (van Diepeningen et al., 2006; PMC5811423). Es decir, cuanto más abonas sin comprobar el pH, más agudizas el problema.

La otra mitad de la ecuación es el equilibrio NPK en sí mismo. El nitrógeno impulsa el crecimiento vegetativo, el fósforo interviene en el desarrollo radicular y la floración, y el potasio regula el transporte de agua y la actividad enzimática. Según una investigación publicada en PMC6589925, diferentes suplementos nutricionales — incluyendo fósforo, mezclas NPK y ácido húmico — produjeron cambios distintos en el contenido de cannabinoides tanto en flores como en hojas de inflorescencia. No hablamos solo de rendimiento por planta, sino de la calidad de lo que estás cultivando. Datos del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA) confirman que la potencia del cannabis varía significativamente entre mercados europeos, y aunque la genética tiene su peso, las condiciones de cultivo — incluida la nutrición del suelo — son un factor que contribuye.

La limitación honesta de un kit químico de comparación de color como este: no ofrece precisión de laboratorio. Estás comparando colores contra una tarjeta impresa, no leyendo una pantalla digital. Con luz solar directa la comparación puede resultar algo más difícil, y si no tienes la vista muy fina quizá te convenga pedir una segunda opinión. Pero para cultivo doméstico, donde lo que necesitas saber es «¿estoy dentro del rango o estoy completamente fuera?», esto es más que suficiente. Un medidor digital de pH te da precisión al decimal, pero requiere calibración periódica y solución de almacenamiento para el electrodo, y cuesta tres o cuatro veces más. Para la mayoría de cultivadores, este kit da en el clavo entre exactitud y sencillez.

Cómo usar el kit de análisis de pH y NPK

Todo el proceso lleva unos 15 minutos por prueba, desde la recogida de la muestra hasta el resultado comparado con la tarjeta de color. Sigue estos pasos para obtener lecturas fiables en cada ocasión.

  1. Recoge una muestra de tierra a 5–10 cm por debajo de la superficie — ahí es donde la zona radicular está absorbiendo activamente. Evita la capa superior, que se seca y puede dar lecturas engañosas.
  2. Retira piedras, raíces y restos orgánicos de la muestra. Necesitas tierra fina y suelta para el resultado más preciso.
  3. Llena el tubo de ensayo incluido hasta la línea indicada con tu muestra de tierra.
  4. Añade la cápsula de reactivo correspondiente — una para pH, una para N, una para P y una para K. Cada reactivo viene predosificado, así que no hay que andar con cuentagotas ni pipetas.
  5. Vierte agua destilada o desionizada hasta la marca de llenado del tubo. El agua del grifo contiene minerales que alteran los resultados, sobre todo los de pH. Un litro de agua destilada en cualquier farmacia cuesta céntimos.
  6. Tapa el tubo y agítalo con energía durante unos 30 segundos. Después déjalo reposar 10 minutos. El líquido cambiará de color a medida que el reactivo reaccione con los nutrientes o los iones de hidrógeno de tu tierra.
  7. Coloca el tubo contra la tarjeta de comparación de color correspondiente bajo luz uniforme — ni sol directo, ni bajo una bombilla HPS amarilla. Busca la coincidencia más cercana entre el color del líquido y las muestras de la tarjeta.
  8. Apunta el resultado. Si el pH está por debajo de 6,0, tu tierra es demasiado ácida para la mayoría de variedades de cannabis y conviene añadir una enmienda como cal dolomítica. Por encima de 7,0, una solución pH-down o una enmienda a base de azufre lo corrige. Para NPK, compara tus lecturas con la tabla de alimentación del fertilizante que estés usando.
  9. Repite las pruebas en las etapas clave: una vez tras el trasplante, una a mitad de vegetativo, una al cambiar a floración y una a mitad de floración. Son 4 pruebas — menos de la mitad del kit — y te quedan 6 para controles de seguimiento o una segunda planta.
  10. Guarda los reactivos no utilizados en un lugar fresco y seco, lejos de la luz directa. Comprueba las fechas de caducidad impresas antes de cada uso — los reactivos caducados producen cambios de color poco fiables.

Cómo interpretar los resultados del análisis de suelo

Cada tarjeta de color se corresponde con un rango específico de nutrientes, permitiéndote identificar carencias o excesos de un vistazo. Aquí tienes lo que tu tierra te está diciendo.

PruebaRango óptimo para cannabis en tierraSignos de carenciaSignos de exceso
pH6,0–7,0Bloqueo de nutrientes (síntomas de múltiples carencias simultáneas)Igual — ambos extremos causan bloqueo
Nitrógeno (N)Medio-alto en vegetativo; más bajo en floraciónHojas inferiores amarillentas, crecimiento lentoHojas verde oscuro, puntas en garra, floración retrasada
Fósforo (P)Medio en vegetativo; alto en floraciónTallos morados, flores pequeñas, desarrollo radicular lentoBloqueo de zinc y hierro
Potasio (K)Medio durante todo el ciclo; algo más alto en floraciónBordes de hojas marrones, tallos débilesBloqueo de calcio y magnesio

Según una investigación sobre fertilización equilibrada en el cultivo de plantas medicinales, la aplicación ajustada de NPK mejoró tanto las tasas de aprovechamiento de los elementos como la calidad del suelo a lo largo del tiempo (PMC8972053). La conclusión práctica: analizar con regularidad y ajustar en incrementos pequeños funciona mucho mejor que volcar una dosis generosa de abono y cruzar los dedos. Según un estudio sobre la sustitución de fertilizante químico por orgánico, el carbono orgánico del suelo, el nitrógeno total, el fósforo disponible y el potasio disponible aumentaron cuando se incorporaron enmiendas orgánicas junto con aportes minerales (PMC12129207). Si tus lecturas de NPK son persistentemente bajas a pesar de estar abonando, puede que la biología de tu sustrato necesite atención — un té de compost o un suplemento de ácido húmico ayudan al medio a retener nutrientes en lugar de dejarlos escurrir con el riego.

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