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Investigación cognitiva sobre Ginkgo biloba

Definition
La investigación cognitiva sobre Ginkgo biloba abarca ensayos clínicos y preclínicos que evalúan si los extractos estandarizados de este árbol — el único superviviente de un linaje de 270 millones de años — pueden mejorar la memoria, la atención y la velocidad de procesamiento en humanos (DeKosky et al., 2008). Los resultados varían drásticamente según la población estudiada: modestamente positivos en personas con deterioro cognitivo preexistente, negativos para la prevención de demencia y poco convincentes en adultos sanos.
Qué abarca realmente la investigación
La investigación cognitiva sobre Ginkgo biloba es un cuerpo de trabajo clínico y preclínico que evalúa si los extractos estandarizados del árbol vivo más antiguo del planeta pueden mejorar de forma significativa la memoria, la atención y la velocidad de procesamiento en humanos (DeKosky et al., 2008). Ginkgo biloba L. — el único superviviente de la familia Ginkgoaceae, un linaje que se remonta unos 270 millones de años — es probablemente el botánico más estudiado en el ámbito del rendimiento cognitivo. Entra en cualquier farmacia española y lo encontrarás en el estante. La pregunta real es si toda esa montaña de datos resiste un análisis riguroso, y la respuesta honesta es: depende por completo de quién lo toma y de qué resultado se mide.

La inmensa mayoría de los ensayos clínicos utilizan un extracto estandarizado denominado EGb 761, fabricado por un laboratorio alemán, que contiene aproximadamente un 24 % de glucósidos flavónicos y un 6 % de lactonas terpénicas (ginkgólidos A, B, C y bilobálido). Cuando un estudio dice «ginkgo», casi siempre se refiere a este extracto concreto a dosis de 120–240 mg diarios. Eso importa, porque las preparaciones crudas de hoja y el EGb 761 no son intercambiables desde el punto de vista farmacológico: el proceso de estandarización elimina los ácidos ginkgólicos — citotóxicos por encima de ciertos umbrales — y concentra los compuestos que se consideran activos (DeKosky et al., 2008).
La investigación se divide en tres grandes bloques: ensayos de prevención de demencia a gran escala en personas mayores, estudios a medio plazo en personas que ya presentan deterioro cognitivo, y estudios más cortos en adultos jóvenes sanos que buscan un efecto nootrópico. Los resultados entre esas tres categorías divergen de forma notable.
Ensayos de prevención a gran escala: GEM y GuidAge
Los dos ensayos de prevención de referencia arrojaron resultados negativos para la prevención de la demencia, sin encontrar beneficio significativo del extracto estandarizado de ginkgo frente a placebo (DeKosky et al., 2008; Vellas et al., 2012). El estudio Ginkgo Evaluation of Memory (GEM) en Estados Unidos y el ensayo GuidAge en Francia fueron ambos aleatorizados, doble ciego, controlados con placebo y reclutaron miles de participantes durante varios años.

GEM incluyó a 3.069 adultos de entre 72 y 96 años con cognición normal o deterioro cognitivo leve, asignados al azar a 240 mg diarios de EGb 761 o placebo. Tras una mediana de seguimiento de 6,1 años, el ginkgo no redujo la tasa de incidencia global de demencia ni de enfermedad de Alzheimer en comparación con el placebo (DeKosky et al., 2008). La razón de riesgo fue de 1,12 (IC 95 % 0,94–1,33) — esencialmente sin diferencia, y si acaso una ligera tendencia numérica en la dirección equivocada.
GuidAge, publicado cuatro años después, siguió a 2.854 adultos franceses de 70 años o más que habían referido quejas de memoria a su médico de cabecera. Tras cinco años con 240 mg diarios de EGb 761, la incidencia de enfermedad de Alzheimer no difirió significativamente entre los grupos (Vellas et al., 2012). Un análisis post-hoc de subgrupos sugirió una posible reducción en la incidencia de Alzheimer entre los participantes que mantuvieron el tratamiento al menos cuatro años, pero los hallazgos post-hoc en un ensayo que falló en su objetivo primario generan hipótesis, no constituyen evidencia sobre la que basar una recomendación.
Entre ambos ensayos suman casi 6.000 personas mayores con años de seguimiento y representan la evidencia más sólida disponible en investigación cognitiva sobre ginkgo biloba para prevención de demencia. La conclusión es bastante clara: el EGb 761 a dosis estándar no parece prevenir la aparición de demencia o Alzheimer en poblaciones de edad avanzada.
Deterioro cognitivo existente y demencia diagnosticada
El extracto de ginkgo muestra su señal positiva más creíble en personas que ya presentan un deterioro cognitivo medible, con metaanálisis que informan mejoras modestas pero estadísticamente significativas en escalas cognitivas estándar (Birks & Grimley Evans, 2009; Tan et al., 2015). Aquí la evidencia es más heterogénea y parte de ella es genuinamente positiva, aunque la relevancia clínica real sigue siendo objeto de debate.

Una revisión sistemática Cochrane de Birks y Grimley Evans (2009) evaluó 36 ensayos de ginkgo para deterioro cognitivo y demencia. La conclusión general fue cautelosa: la evidencia de beneficio era «inconsistente y no convincente», en parte porque los ensayos variaban enormemente en calidad, dosis, duración y medidas de resultado. Algunos ensayos individuales mostraron mejoras estadísticamente significativas en subescalas cognitivas (particularmente el SKT y el ADAS-Cog), pero el efecto combinado no fue lo bastante robusto como para que los revisores respaldaran su uso clínico.
Metaanálisis más recientes han sido algo más favorables. Tan et al. (2015) agruparon datos de nueve ensayos controlados aleatorizados con un total de 2.561 pacientes con enfermedad de Alzheimer o deterioro cognitivo leve y encontraron que el EGb 761 a 240 mg diarios durante al menos 22 semanas producía una mejora estadísticamente significativa en la escala ADAS-Cog (diferencia de medias ponderada de −2,86 puntos, IC 95 % −3,18 a −2,54). Para ponerlo en contexto: la escala ADAS-Cog va de 0 a 70 y un cambio de 2–3 puntos se considera generalmente la diferencia mínima clínicamente detectable, de modo que el efecto se sitúa justo en el umbral de lo que un paciente o cuidador podría llegar a notar.
Una amplia revisión de revisiones sistemáticas de Zhang et al. (2016) examinó 18 metaanálisis de extractos de ginkgo biloba y concluyó que la evidencia era «potencialmente positiva» para la función cognitiva en pacientes con demencia, aunque los autores señalaron la heterogeneidad entre estudios y el posible sesgo de publicación como limitaciones importantes. Las señales positivas procedían casi exclusivamente de ensayos que utilizaban EGb 761 a 240 mg diarios durante 22 semanas o más; duraciones más cortas y dosis más bajas apenas mostraron efecto.
Adultos jóvenes sanos: la cuestión nootrópica
Los adultos jóvenes sanos no muestran un beneficio cognitivo fiable con la suplementación de ginkgo en ensayos bien diseñados (Laws et al., 2012). Este es el terreno donde la evidencia es más delgada y el marketing más ruidoso. Muchos productos de ginkgo se venden a estudiantes universitarios y profesionales con la promesa implícita de una memoria más aguda y una velocidad de procesamiento más rápida. Los datos clínicos no respaldan esa promesa con solidez.

Laws et al. (2012) realizaron un metaanálisis centrado específicamente en los efectos del ginkgo sobre la función cognitiva en individuos sanos de todas las edades. En los ensayos incluidos, el ginkgo no produjo una mejora estadísticamente significativa en ninguna medida estándar de memoria, atención o función ejecutiva. Los autores señalaron que algunos estudios individuales informaron hallazgos positivos en subtests específicos, pero estos no sobrevivieron al análisis combinado y probablemente estaban influidos por tamaños muestrales pequeños y comunicación selectiva de resultados.
Un puñado de estudios de dosis aguda han mostrado efectos modestos a corto plazo sobre la atención y la memoria de trabajo a las pocas horas de una dosis única. Kennedy et al. (2000) encontraron que 360 mg de extracto de ginkgo mejoraban la velocidad de atención en voluntarios jóvenes sanos, pero el efecto no fue consistente en todos los dominios cognitivos evaluados y no se ha replicado de forma fiable. Los estudios de dosis única son interesantes para comprender la farmacocinética, pero dicen muy poco sobre lo que ocurre con el uso diario durante semanas o meses.
El balance para adultos sanos: si existe un beneficio cognitivo, es lo bastante pequeño como para que los ensayos bien diseñados no hayan podido detectarlo de forma fiable. Eso no significa efecto cero — la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia —, pero sí significa que el intervalo de confianza incluye el cero, y cualquiera que espere una mejora perceptible probablemente se lleve una decepción.
Cómo se cree que actúa el ginkgo
Los mecanismos propuestos se centran en el antagonismo del factor activador de plaquetas (PAF), la neuroprotección antioxidante y la modulación del flujo sanguíneo cerebral, aunque ninguno se ha vinculado de forma concluyente con resultados cognitivos clínicos en humanos (Braquet, 1987; Bastianetto et al., 2000). Las dos clases principales de compuestos — glucósidos flavónicos (derivados de quercetina, kaempferol e isorhamnetina) y lactonas terpénicas (ginkgólidos y bilobálido) — actúan por vías diferentes.

Los ginkgólidos, en particular el ginkgólido B, son potentes antagonistas del PAF, lo que confiere al ginkgo su actividad antiplaquetaria (Braquet, 1987). El antagonismo del PAF también tiene efectos sobre la microcirculación, y la mejora del flujo sanguíneo cerebral es uno de los mecanismos más antiguos propuestos para los efectos cognitivos del ginkgo. Estudios de neuroimagen han mostrado incrementos modestos en el flujo sanguíneo cerebral regional tras la administración de ginkgo, aunque la cuestión no resuelta es si eso se traduce en una mejora cognitiva funcional (Santos et al., 2003).
La fracción flavonoide actúa como antioxidante, neutralizando especies reactivas de oxígeno y reduciendo la peroxidación lipídica en membranas neuronales. Estudios in vitro y en modelos animales han demostrado efectos neuroprotectores frente a la toxicidad inducida por beta-amiloide — relevante para la patología del Alzheimer —, pero el salto de un cultivo celular al beneficio clínico en humanos es enorme, y muchos compuestos que resultan prometedores en una placa de Petri fracasan in vivo (Bastianetto et al., 2000).
El bilobálido parece modular la actividad del receptor GABA-A y podría tener propiedades antiapoptóticas en tejido neuronal. Cierto trabajo preclínico sugiere efectos sobre la función mitocondrial y la neuroplasticidad, pero, de nuevo, los datos en humanos no confirman todavía que estos mecanismos produzcan resultados cognitivos medibles a las dosis empleadas en los ensayos clínicos.
Cómo se compara el ginkgo con otros botánicos cognitivos
El ginkgo acumula más datos clínicos totales que casi cualquier botánico competidor, pero ese volumen no se ha traducido en resultados más sólidos para adultos sanos. Bacopa monnieri, por ejemplo, cuenta con una base de evidencia algo más fuerte para la consolidación de la memoria en adultos sanos: un metaanálisis de 2014 de Kongkeaw et al. encontró mejoras estadísticamente significativas en atención y velocidad de procesamiento cognitivo tras 12 semanas, lo cual supera lo que la investigación cognitiva sobre ginkgo biloba ha demostrado en esa misma población. La melena de león (Hericium erinaceus) mostró resultados preliminares positivos para el deterioro cognitivo leve en un pequeño ensayo japonés (Mori et al., 2009), pero su base de evidencia es mucho más delgada que la del ginkgo en conjunto. Panax ginseng se combina a veces con ginkgo en formulaciones nootrópicas, aunque la evidencia de esa combinación se limita en gran medida a unos pocos estudios pequeños del mismo grupo de investigación. La comparación honesta es que el ginkgo tiene más investigación total detrás que casi cualquier alternativa, pero los resultados para la cognición en adultos sanos no son más impresionantes que los de Bacopa monnieri u otros botánicos adaptógenos.

Desde nuestro mostrador: qué nos cuentan los clientes
Una limitación honesta: lo que este extracto no puede hacer
Merece la pena ser directos sobre el techo de este producto. La investigación cognitiva sobre ginkgo biloba, tomada en su conjunto, no respalda la idea de que ninguna dosis de ginkgo vaya a convertir un cerebro sano en uno perceptiblemente más agudo. El extracto no sustituye al sueño, al ejercicio físico ni a la actividad social — los tres cuentan con bases de evidencia más sólidas para mantener la función cognitiva a lo largo de la vida. La evidencia en personas con deterioro leve preexistente es genuinamente interesante, pero sería un flaco favor presentar el ginkgo como una solución mágica. Mejor ir con expectativas modestas y, al cabo de tres meses, poder decir «creo que algo ha ayudado», que sentirse defraudado desde el primer día.


Perfil de seguridad e interacciones
El ginkgo es generalmente bien tolerado en los ensayos clínicos, con un perfil de seguridad comparable al placebo en miles de participantes (DeKosky et al., 2008). El estudio GEM, con más de 3.000 participantes seguidos durante una mediana de seis años, no registró diferencias significativas en eventos adversos globales entre el grupo de ginkgo y el de placebo. Los efectos secundarios más frecuentes en los distintos ensayos son molestias gastrointestinales leves, cefalea y mareo.

Ginkgo biloba posee actividad documentada como inhibidor de la agregación plaquetaria y puede interactuar con medicación anticoagulante o antiplaquetaria, incluyendo warfarina, ácido acetilsalicílico, clopidogrel y AINE. Cualquier persona que tome anticoagulantes, tenga una cirugía programada o padezca un trastorno hemorrágico debe consultar con un profesional sanitario cualificado antes de usarlo.
La preocupación por el riesgo hemorrágico no es teórica. Se han documentado casos de eventos de sangrado espontáneo — incluyendo hematoma subdural e hipema — en pacientes que tomaban ginkgo junto con terapia anticoagulante (Rosenblatt & Mindel, 1997). El ensayo GEM no encontró un aumento estadísticamente significativo de eventos hemorrágicos en general, pero excluía a pacientes en tratamiento con warfarina, de modo que el riesgo de interacción en esa población específica sigue sin estar bien caracterizado en estudios formales.
El ginkgo también puede interactuar con medicación anticonvulsivante al reducir el umbral convulsivo — una preocupación planteada por informes de casos más que por estudios controlados, pero que conviene tener en cuenta si padeces epilepsia o tomas fármacos como valproato o carbamazepina (Granger, 2001). Las personas embarazadas o en período de lactancia deben evitar el ginkgo debido a sus efectos antiplaquetarios y a la insuficiente información de seguridad en esas poblaciones.
Esta guía está escrita para adultos mayores de 18 años. Los rangos de dosis y efectos descritos se refieren a fisiología adulta.
Calidad de los estudios y sesgo de publicación
Una proporción desproporcionada de los resultados positivos sobre ginkgo procede de ensayos financiados por la industria, mientras que los estudios independientes más grandes fueron negativos (Birks & Grimley Evans, 2009; Zhang et al., 2016). Uno de los problemas persistentes en la investigación cognitiva sobre ginkgo biloba es la brecha entre los ensayos financiados por la industria y los financiados de forma independiente. Los dos mayores ensayos independientes (GEM y GuidAge) fueron negativos para sus objetivos primarios. Eso no invalida automáticamente el trabajo financiado por la industria, pero es un patrón que cualquier lectura honesta de la literatura tiene que reconocer.

La revisión Cochrane de Birks y Grimley Evans (2009) señaló explícitamente que muchos de los ensayos positivos más antiguos empleaban metodologías desfasadas: tamaños muestrales pequeños, enmascaramiento inadecuado y medidas de resultado que no pasarían el filtro de los estándares CONSORT actuales. Cuando los revisores restringieron su análisis a ensayos con ocultación de la asignación adecuada y análisis por intención de tratar, la señal positiva se debilitó considerablemente.
El sesgo de publicación también es un factor. Un análisis de gráfico de embudo dentro de la revisión de revisiones de Zhang et al. (2016) encontró asimetría sugestiva de estudios negativos ausentes — lo que significa que ensayos que no mostraron efecto pueden simplemente no haberse publicado. Este es un problema habitual en la investigación sobre suplementos y no es exclusivo del ginkgo, pero implica que la literatura publicada probablemente sobreestima el tamaño real del efecto.
A qué apunta el conjunto de la evidencia
La evidencia global indica que el extracto de ginkgo a 240 mg diarios puede beneficiar modestamente a personas con deterioro cognitivo preexistente, pero no mejora de forma fiable la cognición en adultos sanos ni previene la demencia (DeKosky et al., 2008; Tan et al., 2015). Si ordenas la evidencia por población y resultado, el panorama es razonablemente nítido:

| Población | Resultado estudiado | Dirección de la evidencia | Fuente clave |
|---|---|---|---|
| Adultos mayores cognitivamente sanos | Prevención de demencia | Sin beneficio detectado | DeKosky et al. (2008); Vellas et al. (2012) |
| Pacientes con deterioro cognitivo leve o demencia | Puntuaciones en escalas cognitivas (ADAS-Cog, SKT) | Señal positiva modesta a 240 mg/día durante ≥22 semanas | Tan et al. (2015); Zhang et al. (2016) |
| Adultos jóvenes sanos | Memoria, atención, función ejecutiva | Sin beneficio fiable | Laws et al. (2012) |
| Estudios de dosis única aguda (edades mixtas) | Velocidad de atención | Efectos inconsistentes y pequeños | Kennedy et al. (2000) |
El extracto de Ginkgo biloba — en concreto EGb 761 a 240 mg diarios — puede ofrecer un beneficio pequeño y medible para personas que ya experimentan deterioro cognitivo. Para la prevención de la demencia y para la mejora cognitiva en personas sanas, los grandes ensayos no han encontrado un efecto convincente. La farmacología es genuinamente interesante (antagonismo del PAF, actividad antioxidante, modulación del flujo sanguíneo cerebral), pero los mecanismos interesantes no siempre se traducen en resultados clínicos que importen a nivel individual.
Nada de esto convierte al ginkgo en inútil o fraudulento — lo convierte en un botánico con una base de evidencia específica y estrecha que se sobredimensiona con frecuencia. El uso tradicional de la hoja de ginkgo en la medicina china se remonta al menos a la dinastía Ming (el Compendio de Materia Médica de Li Shizhen, 1578), donde se describía principalmente para dolencias respiratorias y cardiovasculares, no para la cognición. El enfoque cognitivo es en gran medida un producto de la fitofarmacología europea del siglo XX, particularmente de la investigación alemana a partir de los años sesenta. Entender esa historia ayuda a calibrar expectativas. Si buscas un extracto de ginkgo, fíjate específicamente en productos estandarizados al 24 % de glucósidos flavónicos y al 6 % de lactonas terpénicas: esa es la composición empleada en prácticamente todos los ensayos clínicos con credibilidad.
Referencias
- Bastianetto, S., Ramassamy, C., Bhatt Doré, S., Christen, Y., Poirier, J. & Bhatt Bhatt, R. (2000). The Ginkgo biloba extract (EGb 761) protects hippocampal neurons against cell death induced by β-amyloid. European Journal of Neuroscience, 12(6), 1882–1890.
- Birks, J. & Grimley Evans, J. (2009). Ginkgo biloba for cognitive impairment and dementia. Cochrane Database of Systematic Reviews, (1), CD003120.
- Braquet, P. (1987). The ginkgolides: potent platelet-activating factor antagonists isolated from Ginkgo biloba L. Drugs of the Future, 12(7), 643–699.
- DeKosky, S.T., Williamson, J.D., Fitzpatrick, A.L. et al. (2008). Ginkgo biloba for prevention of dementia: a randomized controlled trial. JAMA, 300(19), 2253–2262.
- Granger, A.S. (2001). Ginkgo biloba precipitating epileptic seizures. Age and Ageing, 30(6), 523–525.
- Kennedy, D.O., Scholey, A.B. & Wesnes, K.A. (2000). The dose-dependent cognitive effects of acute administration of Ginkgo biloba to healthy young volunteers. Psychopharmacology, 151(4), 416–423.
- Kongkeaw, C., Dilokthornsakul, P., Thanarangsarit, P., Limpeanchob, N. & Scholfield, C.N. (2014). Meta-analysis of randomized controlled trials on cognitive effects of Bacopa monnieri extract. Journal of Ethnopharmacology, 151(1), 528–535.
- Laws, K.R., Sweetnam, H. & Kondel, T.K. (2012). Is Ginkgo biloba a cognitive enhancer in healthy individuals? A meta-analysis. Human Psychopharmacology, 27(6), 527–533.
- Mori, K., Inatomi, S., Ouchi, K., Azumi, Y. & Tuchida, T. (2009). Improving effects of the mushroom Yamabushitake (Hericium erinaceus) on mild cognitive impairment. Phytotherapy Research, 23(3), 367–372.
- Rosenblatt, M. & Mindel, J. (1997). Spontaneous hyphema associated with ingestion of Ginkgo biloba extract. New England Journal of Medicine, 336(15), 1108.
- Santos, R.F., Galduróz, J.C.F., Barbieri, A., Castiglioni, M.L.V., Ytaya, L.Y. & Bueno, O.F.A. (2003). Cognitive performance, SPECT, and blood viscosity in elderly non-demented people using Ginkgo biloba. Pharmacopsychiatry, 36(4), 127–133.
- Tan, M.S., Yu, J.T., Tan, C.C. et al. (2015). Efficacy and adverse effects of Ginkgo biloba for cognitive impairment and dementia: a systematic review and meta-analysis. Journal of Alzheimer's Disease, 43(2), 589–603.
- Vellas, B., Coley, N., Ousset, P.J. et al. (2012). Long-term use of standardised Ginkgo biloba extract for the prevention of Alzheimer's disease (GuidAge): a randomised placebo-controlled trial. The Lancet Neurology, 11(10), 851–859.
- Zhang, H.F., Huang, L.B., Zhong, Y.B. et al. (2016). An overview of systematic reviews of Ginkgo biloba extracts for mild cognitive impairment and dementia. Frontiers in Aging Neuroscience, 8, 276.
Última actualización: abril de 2026
Preguntas frecuentes
9 preguntas¿Previene el ginkgo biloba la demencia en adultos mayores sanos?
¿Es eficaz el ginkgo biloba como nootrópico en personas jóvenes sanas?
¿Qué es el EGb 761 y por qué es relevante para la investigación cognitiva del ginkgo biloba?
¿Puede el ginkgo biloba interactuar con medicamentos anticoagulantes?
¿Cuánto tiempo hay que tomar ginkgo antes de que aparezca algún efecto cognitivo?
¿Existe sesgo de publicación en la investigación sobre el ginkgo biloba?
¿Cómo se compara el ginkgo con Bacopa monnieri para el apoyo cognitivo?
¿Qué debo buscar al comprar extracto de ginkgo biloba?
¿Es seguro tomar ginkgo biloba con medicamentos anticonvulsivos?
Sobre este artículo
Adam Parsons es un experimentado escritor, editor y autor de cannabis con una larga trayectoria de colaboraciones en publicaciones del sector. Su trabajo abarca el CBD, los psicodélicos, los etnobotánicos y temas relacio
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Última revisión 26 de abril de 2026


