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Maca (Lepidium meyenii) — Uso tradicional andino

Definition
La maca (Lepidium meyenii Walp.) es una crucífera cultivada desde hace al menos dos milenios en la meseta de Junín, Perú, entre los 3.800 y 4.500 metros de altitud. Se consume tradicionalmente como alimento básico calórico y se asocia en la cultura quechua con la vitalidad y la fertilidad, aunque la investigación clínica moderna arroja resultados preliminares y no concluyentes (Gonzales, 2012).
Un tubérculo por encima de las nubes
En la meseta de Junín, a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, las noches bajan de cero grados, el sol de mediodía castiga con radiación ultravioleta extrema y el viento no para nunca. Casi ningún cultivo humano sobrevive ahí arriba. La maca (Lepidium meyenii Walp.) lleva al menos dos mil años haciéndolo. Se trata de una crucífera —familia botánica compartida con el brócoli, el rábano y la mostaza— cuya parte comestible es el hipocótilo: una estructura engrosada, con forma de nabo rechoncho, que se desarrolla bajo tierra. En fresco recuerda a un rábano irregular, con colores que van del amarillo crema al rojo, el morado y el casi negro.

Tras la cosecha, las comunidades andinas secan las raíces al sol durante semanas en el altiplano, reduciendo la humedad a un 10 % aproximado. Así conservadas, pueden almacenarse durante años. Esa raíz seca, molida, es lo que llega al resto del mundo como polvo de maca. El ecotipo más habitual es el amarillo (maca amarilla), el de mayor tradición de cultivo y consumo en los Andes centrales del Perú, entre los 3.800 y los 4.500 metros de altitud en la puna y la meseta de Junín — uno de los entornos agrícolas más duros del planeta.
Orígenes quechuas y preincaicos
La maca ya se cultivaba en la región de Junín mucho antes de que el Imperio inca consolidara su poder. Restos carbonizados de hipocótilos recuperados en yacimientos arqueológicos de la zona de Chinchaycocha se datan hacia 1600 a. C., lo que sitúa a la maca entre los cultivos más antiguos de los Andes (Quiroz & Aliaga, 1997). Cuando los incas extendieron su dominio en el siglo XV, la raíz ya era un alimento básico y un producto de intercambio comercial bien establecido.

Los cronistas coloniales españoles dejaron los primeros registros escritos. El padre Bernabé Cobo, en 1653, describió la maca como una raíz consumida por los habitantes de las tierras altas para sustento y vigor. Pedro Cieza de León, en su Crónica del Perú (1553), anotó que las comunidades indígenas de las alturas de Junín dependían de la maca seca y del chuño (patata liofilizada) como base alimentaria donde el cultivo de cereales resultaba imposible. Lo que coincide en todas estas fuentes es que la maca era ante todo un alimento cotidiano —no una planta ritual ni una medicina especializada—, sino algo que la gente comía a diario porque la altitud dejaba pocas alternativas.
Las comunidades quechuahablantes de Junín y Pasco consumían maca de varias formas: hervida fresca como verdura, seca y rehidratada en sopas, fermentada en una bebida ligeramente alcohólica llamada maca chicha, o molida y mezclada en gachas. El etnobotánico Hermann Busse documentó en la década de 1930 que las familias andinas podían ingerir 20 gramos o más de maca seca al día como parte rutinaria de su dieta — una cifra corroborada en estudios etnobotánicos posteriores (Gonzales, 2012). Esos 20 gramos diarios equivalen a entre siete y trece veces la dosis típica de suplemento (1.500–3.000 mg) que se encuentra hoy en cápsulas o sobres de polvo.
Usos tradicionales: fertilidad, ganado y altitud
Si hay un uso que la literatura etnobotánica asocia de forma recurrente con la maca, es el apoyo a la fertilidad, tanto en personas como en animales. Los pastores andinos alimentaban con maca seca a vacas, ovejas y llamas antes de la temporada de cría, una práctica documentada por Chacón de Popovici en su tesis de 1961 en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. Chacón de Popovici (1961) recogió entrevistas con comunidades ganaderas de la meseta de Junín que describían mejores tasas de concepción en el ganado alimentado con raíz de maca seca.

En el caso humano, la asociación entre maca y vitalidad reproductiva está profundamente arraigada en la cultura oral quechua, aunque convive con usos mucho más prosaicos. La maca se daba a los niños como alimento calórico. La consumían mineros y jornaleros para aguantar el esfuerzo a gran altitud. El ángulo de la fertilidad es real, pero el marketing moderno tiende a sobredimensionarlo: las comunidades andinas no trataban la maca como una hierba reproductiva especializada al estilo del Vitex agnus-castus en la herbolaria europea. Se parecía más a lo que la avena representaba para un campesino escocés: sustento diario que, de paso, mantenía a la gente en forma.
Las distinciones por color tienen peso en la tradición andina. El ecotipo amarillo crema es el más cultivado y consumido. La maca roja y la maca negra son menos abundantes y llevan asociaciones tradicionales distintas —la negra para energía y resistencia, la roja para la salud reproductiva femenina—, aunque estas atribuciones específicas por color son difíciles de rastrear en fuentes precoloniales y podrían reflejar una categorización popular más reciente (Gonzales et al., 2006).
Fitoquímica: qué contiene realmente la raíz
La raíz de maca seca tiene un perfil nutricional que la hace más interesante como alimento que como fármaco: aproximadamente un 60 % de hidratos de carbono, un 10 % de proteína, un 8,5 % de fibra y un 2,2 % de lípidos (Dini et al., 1994). Aporta cantidades relevantes de hierro, cobre, manganeso y vitamina C — nada sorprendente para un tubérculo calórico consumido como alimento básico.

Los compuestos que atraen la atención farmacológica son las macamidas y los macaenos: una clase de amidas de ácidos grasos poliinsaturados y alquenos exclusivos de Lepidium meyenii. Zheng et al. (2000) los caracterizaron por primera vez a partir de fracciones lipídicas de maca seca, y trabajos posteriores han identificado más de 20 estructuras distintas de macamidas. Su actividad biológica sigue en fase de cartografía; algunos estudios in vitro y en modelos animales sugieren interacción con el sistema endocannabinoide mediante inhibición de la amida hidrolasa de ácidos grasos (FAAH) (Wu et al., 2013), pero extrapolar una inhibición enzimática in vitro a un efecto significativo en humanos es un salto que la evidencia actual no respalda.
También están presentes glucosinolatos —los mismos compuestos azufrados del brócoli y la col—, lo cual tiene sentido taxonómico dada la pertenencia de la maca a las Brassicaceae. El perfil específico de glucosinolatos varía según el color del ecotipo, siendo el bencil glucosinolato el más abundante (Li et al., 2001).
Igual de relevante es lo que la maca no contiene: ni cafeína, ni carga alcaloide significativa, ni compuestos con actividad psicoactiva u hormonal aguda evidente. Varios estudios han confirmado que la maca no altera directamente los niveles séricos de testosterona, estrógenos u otras hormonas sexuales (Gonzales et al., 2003). Los efectos que las comunidades observaron tradicionalmente operan, con toda probabilidad, a través de mecanismos distintos a la modulación hormonal directa — o simplemente a través de la ventaja nutricional de un alimento denso en calorías y micronutrientes consumido a gran altitud, donde las opciones dietéticas son escasas.
| Nutriente / Compuesto | Cantidad por 100 g de raíz seca | Observaciones |
|---|---|---|
| Hidratos de carbono | ~60 g | Principalmente almidón y azúcares |
| Proteína | ~10 g | Rica en leucina y arginina |
| Fibra | ~8,5 g | Comparable a otros tubérculos |
| Lípidos | ~2,2 g | Contiene macamidas y macaenos exclusivos |
| Hierro | ~15 mg | Notable para una fuente vegetal |
| Glucosinolatos | Variable según ecotipo | Predomina el bencil glucosinolato |
Maca frente a otros adaptógenos
Lo que distingue a la maca de la mayoría de plantas comercializadas como adaptógenos es que se trata, ante todo, de un alimento. La ashwagandha (Withania somnifera) y la rodiola (Rhodiola rosea) se consumen habitualmente como extractos concentrados a dosis de unos pocos cientos de miligramos; la maca, en cambio, se ingería tradicionalmente en cantidades de 20 gramos o más al día. Esa diferencia condiciona tanto su perfil de seguridad como la forma en que se manifiestan sus efectos: de manera gradual, integrada en la nutrición global, no como una intervención farmacológica aguda.

Comparada con la ashwagandha, que cuenta con un cuerpo mayor de ensayos clínicos sobre cortisol y ansiedad, la base de evidencia de la maca es más delgada y se centra sobre todo en el deseo sexual autoinformado y el bienestar durante la menopausia. Comparada con la rodiola, cuyos efectos sobre la fatiga se han documentado en entornos controlados, las afirmaciones energéticas de la maca descansan más en la tradición etnobotánica que en mediciones clínicas rigurosas. El EMCDDA no clasifica la maca entre las sustancias psicoactivas monitorizadas, lo que refleja su condición de botánico de grado alimentario sin efectos agudos sobre el sistema nervioso central.
| Propiedad | Maca | Ashwagandha | Rodiola |
|---|---|---|---|
| Dosis diaria tradicional | 20 g+ (como alimento) | 3–6 g (como polvo) | Decocción, variable |
| Dosis típica de suplemento | 1.500–3.000 mg | 300–600 mg extracto | 200–600 mg extracto |
| Contexto tradicional principal | Alimento básico andino | Rasayana ayurvédico | Medicina popular siberiana/escandinava |
| Bioactivos clave | Macamidas, glucosinolatos | Withanólidos | Rosavinas, salidrósido |
| Modulación hormonal | No detectada en ensayos | Algunos datos sobre cortisol | Datos limitados |
| Solidez de evidencia (ECA) | Preliminar | Moderada | Moderada |
Investigación moderna: un panorama con claroscuros
La investigación clínica sobre la maca ha producido resultados sugerentes pero no concluyentes. La mayoría de los ensayos publicados son pequeños, de corta duración y proceden de un número reducido de grupos de investigación — predominantemente el de Gustavo Gonzales y colaboradores en la Universidad Peruana Cayetano Heredia de Lima.

Un estudio piloto frecuentemente citado de Gonzales et al. (2002) administró 1.500 mg o 3.000 mg de polvo de maca seca al día a nueve hombres durante cuatro meses y reportó un aumento del volumen seminal y la motilidad espermática, sin cambios en los niveles hormonales séricos. Nueve participantes: el tamaño muestral limita severamente lo que se puede concluir. Un ensayo aleatorizado, doble ciego, del mismo grupo (Gonzales et al., 2003) encontró que 1.500–3.000 mg diarios mejoraban el deseo sexual autoinformado tras ocho semanas en comparación con placebo, de nuevo sin variaciones hormonales medibles.
Una revisión sistemática de Lee et al. (2010) en BMC Complementary and Alternative Medicine identificó cuatro ensayos controlados aleatorizados (ECA) sobre maca y función sexual. Los autores concluyeron que «la evidencia es limitada» y que los ensayos eran demasiado pequeños y escasos para extraer conclusiones firmes — un juicio que sigue vigente. Una revisión sistemática más reciente de Shin et al. (2018) en Maturitas llegó a un veredicto igualmente cauto, señalando algunas señales positivas en las puntuaciones de síntomas menopáusicos pero reclamando ensayos más amplios y prolongados.
La investigación sobre maca y estado de ánimo se encuentra en una fase aún más temprana. Un pequeño piloto de Brooks et al. (2008) en Menopause reportó puntuaciones reducidas de ansiedad y depresión en mujeres posmenopáusicas que tomaron 3.500 mg de maca al día durante seis semanas, pero con solo catorce participantes y sin seguimiento a largo plazo, el hallazgo sigue siendo preliminar.
El resumen honesto: la maca tiene una larga historia, bien documentada, como alimento andino con asociaciones tradicionales en torno a la vitalidad y la fertilidad. La investigación moderna ha producido hallazgos sugerentes, sobre todo en relación con el deseo sexual autoinformado y el bienestar durante la menopausia, pero la base de evidencia no es lo bastante sólida para sustentar afirmaciones específicas de salud. Se necesitan ensayos más grandes, independientes y multicéntricos — y a fecha de 2026, no se han publicado.
El polvo amarillo tiñe todo lo que toca: encimeras, puños de camisa, el interior de las encapsuladoras. En cuanto al sabor, tiene un punto maltoso, casi a caramelo tostado, que divide opiniones de forma radical: hay quien lo disfruta en batidos y hay quien dice que sabe a cartón empapado en sirope.
Maca como alimento frente a maca como suplemento
En Perú, la maca se cocina o se procesa: hervida, asada, secada, fermentada. La raíz cruda contiene glucosinolatos y otros compuestos que el calor descompone parcialmente, razón por la cual la preparación tradicional casi siempre implica cocción. El polvo de maca gelatinizada que se vende como suplemento ha sido sometido a cocción bajo presión, lo que elimina parte del almidón y descompone los glucosinolatos, haciéndolo más digestible y, en la práctica, más cercano a la preparación andina tradicional que el polvo de maca cruda.

La distinción tiene consecuencias prácticas. Parte de las molestias gastrointestinales que reportan algunos consumidores de suplementos —hinchazón, gases— puede deberse a la ingesta de polvo crudo o mínimamente procesado en cantidades que las poblaciones andinas jamás consumirían sin cocinar antes. Si tomas maca como polvo alimentario disuelto en gachas o en una bebida caliente, la preparación al menos reproduce parcialmente el uso tradicional.
Dónde comprar maca y en qué fijarse
Elegir un producto de maca de calidad empieza por entender el origen y el método de procesado. La maca cultivada en la meseta de Junín, en Perú, a gran altitud, se considera la referencia — la maca cultivada en tierras bajas o la Lepidium meyenii de cultivo chino pueden diferir en perfil fitoquímico por la ausencia de estrés extremo de altitud durante el crecimiento. Azarius ofrece tanto polvo de maca gelatinizada como polvo de maca cruda, además de cápsulas de maca para quienes prefieren una dosis medida sin el sabor.

A la hora de decidir entre polvo o cápsulas, piensa en cómo vas a usarla. El polvo es más versátil: puedes mezclarlo en batidos, gachas o bebidas calientes, y permite ajustar la dosis con flexibilidad. Las cápsulas son más cómodas y evitan el sabor por completo, algo que importa si el punto maltoso-terroso no te convence. Ambas formas aportan las mismas macamidas y glucosinolatos, aunque las versiones gelatinizadas de ambas presentan mejor digestibilidad.
Seguridad y precauciones
La maca tiene un perfil de seguridad sólido como alimento, avalado por siglos de consumo diario en comunidades andinas sin efectos adversos documentados. Los estudios de toxicidad aguda en modelos animales no han identificado umbrales perjudiciales a dosis dietéticamente relevantes (Gonzales, 2012). En los ensayos clínicos publicados en humanos, a dosis de hasta 3.500 mg diarios durante periodos de hasta doce semanas, no se han notificado efectos adversos graves.

Dicho esto, los datos sobre suplementación a largo plazo en poblaciones no andinas son limitados. Las personas con afecciones tiroideas deben tener en cuenta que la maca contiene glucosinolatos, que pueden influir en el metabolismo del yodo — una preocupación señalada en una revisión de 2006 por Valentová et al. en Chemické Listy. No está claro si esto es clínicamente relevante a las dosis habituales de suplemento, pero merece la pena comentarlo con un médico si la función tiroidea ya está comprometida.
Referencias
- Brooks, N.A. et al. (2008). Beneficial effects of Lepidium meyenii (Maca) on psychological symptoms and measures of sexual dysfunction in postmenopausal women. Menopause, 15(6), 1157–1162.
- Chacón de Popovici, G. (1961). Estudio fitoquímico de Lepidium meyenii. Tesis, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima.
- Dini, A. et al. (1994). Chemical composition of Lepidium meyenii. Food Chemistry, 49(4), 347–349.
- EMCDDA (European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction). La maca no figura entre las sustancias psicoactivas monitorizadas. Referenciado como contexto de clasificación.
- Gonzales, G.F. et al. (2002). Effect of Lepidium meyenii (MACA) on sexual desire and its absent relationship with serum testosterone levels in adult healthy men. Andrologia, 34(6), 367–372.
- Gonzales, G.F. et al. (2003). Effect of Lepidium meyenii (Maca), a root with aphrodisiac and fertility-enhancing properties, on serum reproductive hormone levels in adult healthy men. Journal of Endocrinology, 176(1), 163–168.
- Gonzales, G.F. et al. (2006). Effect of different varieties of Maca (Lepidium meyenii) on bone structure in ovariectomized rats. Forschende Komplementärmedizin, 13(1), 6–10.
- Gonzales, G.F. (2012). Ethnobiology and ethnopharmacology of Lepidium meyenii (Maca), a plant from the Peruvian Highlands. Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine, 2012, 193496.
- Lee, M.S. et al. (2010). Maca (L. meyenii) for improving sexual function: a systematic review. BMC Complementary and Alternative Medicine, 10, 44.
- Li, G. et al. (2001). Glucosinolate contents in maca (Lepidium peruvianum) seeds, sprouts, mature plants and several derived commercial products. Economic Botany, 55(2), 255–262.
- Quiroz, C.F. & Aliaga, R. (1997). Maca (Lepidium meyenii Walp.). En: Hermann, M. & Heller, J. (eds.), Andean Roots and Tubers. IPGRI, Roma.
- Shin, B.-C. et al. (2018). Maca (L. meyenii) for menopausal symptoms: a systematic review. Maturitas, 70(3), 227–233.
- Valentová, K. et al. (2006). Maca (Lepidium meyenii) and yacon (Smallanthus sonchifolius) in combination with silymarin as food supplements. Chemické Listy, 100, 522–527.
- Wu, H. et al. (2013). Macamides and their synthetic analogs: evaluation of in vitro FAAH inhibition. Bioorganic & Medicinal Chemistry, 21(17), 5188–5197.
- Zheng, B.L. et al. (2000). Effect of a lipidic extract from Lepidium meyenii on sexual behavior in mice and rats. Urology, 55(4), 598–602.
Última actualización: abril de 2026
Preguntas frecuentes
8 preguntas¿Afecta la maca a los niveles hormonales?
¿Cuál es la diferencia entre la maca amarilla, roja y negra?
¿Por qué la maca gelatinizada es diferente de la maca en polvo cruda?
¿Cuánta maca consume realmente la gente en Perú?
¿Puede la maca afectar la función tiroidea?
¿Es seguro tomar maca todos los días?
¿A qué sabe la maca?
¿Dónde puedo comprar maca en polvo?
Sobre este artículo
Adam Parsons es un experimentado escritor, editor y autor de cannabis con una larga trayectoria de colaboraciones en publicaciones del sector. Su trabajo abarca el CBD, los psicodélicos, los etnobotánicos y temas relacio
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Última revisión 26 de abril de 2026


