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Kratom: seguridad y efectos secundarios

Definition
La seguridad del kratom y sus efectos secundarios abarcan desde náuseas leves dependientes de la dosis hasta un síndrome de abstinencia reconocido en consumidores diarios. Los alcaloides mitraginina y 7-hidroximitraginina son agonistas parciales mu-opioides, lo que sitúa su perfil de riesgo en un terreno compartido con los fármacos opioides.
Seguridad del kratom y efectos secundarios: lo que dice la evidencia
Hablar de la seguridad del kratom y sus efectos secundarios es hablar de reducción de riesgos en torno a una planta —Mitragyna speciosa, originaria del sudeste asiático— cuyos alcaloides actúan sobre los receptores opioides. La reacción adversa puede ir desde unas náuseas pasajeras con dosis bajas hasta un síndrome de abstinencia reconocido en consumidores diarios de cantidades elevadas. Mitragyna speciosa no es farmacológicamente inocua, y el argumento de «es solo una planta» no resiste un análisis serio. Sus alcaloides principales, mitraginina y 7-hidroximitraginina, son agonistas parciales del receptor mu-opioide (Kruegel & Bhatt, 2018), lo cual significa que su perfil de riesgo se solapa de forma significativa con el de los fármacos opioides, aunque no sean idénticos. Este artículo expone lo que está bien documentado, lo que sigue en discusión y los puntos donde la evidencia simplemente no alcanza. Si piensas consumir kratom en cualquier formato, conocer su perfil de seguridad y efectos secundarios antes de la primera toma no es opcional: es el punto de partida de un uso responsable.
Efectos secundarios según su gravedad
Los efectos secundarios del kratom notificados con mayor frecuencia son náuseas (~25 %), estreñimiento (~24 %) y sequedad bucal (~15 %), todos dependientes de la dosis y coherentes con el agonismo parcial mu-opioide (Grundmann, 2017; Swogger & Walsh, 2018). La tabla siguiente se basa fundamentalmente en la encuesta online de Grundmann (2017) a 8.049 consumidores de kratom y en la revisión de Swogger & Walsh (2018). Son los conjuntos de datos más amplios disponibles, aunque ambos dependen de autoinforme y arrastran los sesgos inherentes a ese método. Las cifras se refieren a polvo de hoja salvo que se indique lo contrario: los extractos presentan un perfil de efectos secundarios distinto y generalmente más intenso, que se aborda en la sección siguiente.
| Gravedad | Efecto secundario | Prevalencia aproximada (autoinforme) | Observaciones |
|---|---|---|---|
| Leve | Náuseas | ~25 % de los consumidores habituales (Grundmann, 2017) | El más frecuente; dependiente de la dosis |
| Leve | Estreñimiento | ~24 % (Grundmann, 2017) | Coherente con la actividad mu-opioide en el tracto gastrointestinal |
| Leve | Sequedad bucal | ~15 % (Swogger & Walsh, 2018) | Presente en todo el rango de dosis |
| Leve | Pérdida de apetito | ~15–20 % (Grundmann, 2017) | Suele acompañar a las náuseas |
| Leve | Mareo / aturdimiento | ~10–15 % | Más frecuente con dosis altas |
| Moderado | Sudoración | ~10 % (Grundmann, 2017) | Sobre todo con dosis superiores a 5 g de polvo de hoja |
| Moderado | Irritabilidad / cambios de humor | ~10 % entre consumidores diarios | Más habitual entre dosis en usuarios dependientes |
| Moderado | Alteraciones del sueño | Variable | Algunos usuarios reportan insomnio; otros, sedación — depende de la dosis |
| Moderado | Tolerancia | Mayoría de consumidores diarios (Singh et al., 2014) | Se desarrolla rápidamente con el consumo diario consecutivo |
| Grave | Síndrome de abstinencia | Documentado en consumidores diarios de dosis altas | Dolores musculares, insomnio, irritabilidad, rinorrea — ver sección específica |
| Grave | Hepatotoxicidad | Rara — solo informes de casos | Mecanismo en investigación; incidencia poblacional desconocida |
| Grave | Convulsiones | Raras — informes de casos, casi siempre policonsumo | Prácticamente todos los casos publicados implicaban co-ingestión de otras sustancias |
Algunos datos saltan a la vista. Los efectos leves —náuseas, estreñimiento, sequedad bucal— dependen de la dosis y tienden a resolverse solos. Son además los que cabría esperar de un agonista parcial mu-opioide. La mayoría de los consumidores ocasionales con dosis moderadas experimentarán alguna combinación de ellos. Los efectos graves, en particular la hepatotoxicidad y las convulsiones, aparecen en informes de casos aislados y no en estudios poblacionales, y casi siempre concurren factores de confusión (otras sustancias, patologías previas o uso de extractos). Eso no los vuelve irrelevantes: significa que la incidencia real sigue sin conocerse. Comprender la seguridad del kratom y sus efectos secundarios en cada nivel de gravedad resulta imprescindible antes de consumirlo.
Extractos frente a hoja: una conversación de riesgo diferente
Los extractos de kratom son considerablemente más peligrosos que el polvo de hoja sin procesar, porque concentran mitraginina y 7-hidroximitraginina hasta niveles que generan un perfil farmacológico cualitativamente distinto (Lydecker et al., 2016). Un extracto 50x no es «hoja más fuerte»: es un producto diferente, con umbrales de dosis diferentes, desarrollo de tolerancia más rápido y una curva de dependencia mucho más pronunciada.
Según Lydecker et al. (2016), los productos concentrados de kratom estaban sobrerrepresentados en los informes de eventos adversos en relación con su cuota de mercado. Todos los efectos secundarios enumerados arriba se vuelven más probables, más intensos y más impredecibles con extractos. Las náuseas pasan a ser vómitos. La sedación se convierte en riesgo de depresión respiratoria, especialmente si se combina con otros depresores. La tolerancia que con polvo de hoja tarda semanas en formarse puede instalarse en días con productos concentrados.
Si lees una cifra de dosis —por ejemplo, «3–5 gramos»— y no se especifica si se refiere a hoja o a extracto, la información está incompleta y es potencialmente peligrosa. Los dos formatos no son intercambiables. Saber si se trata de hoja o extracto es la primera pregunta, no un detalle menor.
Dependencia y abstinencia
Un síndrome de abstinencia reconocido aparece en consumidores diarios de dosis elevadas de kratom, con inicio típico entre 12 y 24 horas después de la última toma y pico en torno a los días 2–3 (Singh et al., 2014; Saingam et al., 2013). Esto está bien establecido en la literatura y es coherente con el mecanismo farmacológico: el agonismo parcial mu-opioide produce dependencia física a través de los mismos sistemas de receptores que los opioides clásicos, aunque el efecto techo del agonismo parcial pueda moderar la gravedad en algunos casos.
Los síntomas de abstinencia descritos con mayor frecuencia incluyen:
- Dolores musculares y articulares
- Insomnio e inquietud
- Irritabilidad y ansiedad
- Rinorrea y lagrimeo
- Sudoración y sofocos
- Disminución del apetito
- Diarrea (menos frecuente que con opioides clásicos)
El cuadro se inicia normalmente entre 12 y 24 horas tras la última dosis, alcanza su máxima intensidad hacia los días 2–3 y se resuelve en un plazo de 5 a 7 días en la mayoría de los casos documentados (Singh et al., 2014). La gravedad se describe generalmente como inferior a la de la abstinencia de agonistas opioides completos como la morfina o la heroína, pero «inferior» no significa cómoda, y la variabilidad individual es notable.
Lo que sigue en discusión es el umbral para una dependencia clínicamente significativa. Los consumidores diarios de dosis altas —varias tomas al día, a menudo con escalada a lo largo de meses— desarrollan dependencia física sin lugar a dudas. Que los consumidores moderados u ocasionales (pongamos, 2–3 veces por semana a dosis bajas) desarrollen una dependencia que produzca abstinencia es menos claro. Los datos son escasos, proceden de muestras pequeñas con amplia varianza y mayoritariamente de poblaciones que consumen kratom a diario. Equiparar cualquier uso regular con el consumo diario intensivo exagera la evidencia, pero asumir que el uso esporádico carece de riesgo la subestima.
La tolerancia se desarrolla con rapidez cuando el consumo es diario y consecutivo. Esto no es una posibilidad: es un hallazgo consistente tanto en datos de encuesta como en la etnografía del uso tradicional en el sudeste asiático (Vicknasingam et al., 2010). Quienes dosifican a diario suelen referir que necesitan más material al cabo de 1–2 semanas para obtener el mismo efecto, lo que impulsa la escalada de dosis, que a su vez profundiza la dependencia. Este ciclo es la vía más predecible hacia problemas de abstinencia. Cualquier persona que investigue sobre la seguridad del kratom y sus efectos secundarios debería entender que la dependencia es el riesgo central a largo plazo.
Hepatotoxicidad: lo que muestran los informes de casos
El daño hepático asociado al kratom es raro pero está documentado. Se presenta típicamente como lesión colestásica o mixta hepatocelular-colestásica, con ictericia y elevación de enzimas hepáticas (Kapp et al., 2011; Dorman et al., 2015). En la mayoría de los casos publicados, la función hepática se normalizó tras el cese del consumo.
El mecanismo está en investigación activa. No se ha determinado si se trata de un efecto tóxico directo, de una reacción idiosincrásica inmunomediada o de algo relacionado con contaminantes o adulterantes presentes en productos concretos. El European drug monitoring bodies ha incluido el kratom entre las nuevas sustancias psicoactivas que requieren vigilancia por eventos adversos hepáticos, aunque los datos sistemáticos europeos siguen siendo limitados. La incidencia poblacional es desconocida: los informes de casos te dicen que algo puede ocurrir, no con qué frecuencia ocurre. Dado que hay millones de consumidores de kratom en el mundo y un número relativamente reducido de notificaciones de hepatotoxicidad, el riesgo absoluto podría ser bajo, pero eso es una inferencia, no un dato.
Cualquier persona con enfermedad hepática preexistente o que tome medicación hepatotóxica de forma concomitante debería tratar este riesgo como real y relevante, no como teórico.
Combinaciones peligrosas
El riesgo agudo más grave asociado al kratom no proviene del kratom en solitario, sino de su combinación con otros depresores del sistema nervioso central (Olsen et al., 2019). Su agonismo parcial mu-opioide implica que interactúa con los mismos sistemas que otros depresores del SNC, y los efectos pueden ser aditivos o peores.
Las siguientes combinaciones presentan riesgo documentado:
- Otros opioides (de prescripción o no) — riesgo aditivo de depresión respiratoria. Prácticamente todas las muertes asociadas al kratom en la literatura publicada implicaban co-ingestión de otros opioides o depresores (Olsen et al., 2019).
- Benzodiazepinas — sedación y depresión respiratoria potenciadas.
- Alcohol — aumento de la sedación, las náuseas y la depresión del SNC.
- IMAOs (inhibidores de la monoaminooxidasa) — riesgo teórico de crisis serotoninérgica o hipertensiva, dada la actividad del kratom sobre receptores adrenérgicos y serotoninérgicos.
- Inhibidores de CYP3A4 (claritromicina, ketoconazol, zumo de pomelo) — los alcaloides principales del kratom se metabolizan a través de CYP3A4; inhibir esta enzima eleva las concentraciones plasmáticas de forma impredecible (Kamble et al., 2020).
- Inhibidores de CYP2D6 (fluoxetina, paroxetina, bupropión) — preocupación farmacocinética similar; la coadministración puede alterar los niveles tanto del kratom como de la medicación.
¿Quién no debería consumir kratom?
El kratom está contraindicado en cualquier persona que esté utilizando otros opioides, benzodiazepinas, cantidades significativas de alcohol o medicación IMAO (Olsen et al., 2019; Kamble et al., 2020). Según el perfil farmacológico y los datos de eventos adversos disponibles, las contraindicaciones claras son:
- Uso concomitante de otros opioides, benzodiazepinas o alcohol
- Medicación IMAO en curso
- Medicación inhibidora de CYP3A4 o CYP2D6 (véase la lista anterior)
- Enfermedad hepática preexistente o medicación hepatotóxica concomitante
- Embarazo y lactancia — no existen datos de seguridad; la mitraginina atraviesa la placenta en modelos animales
- Historia personal o familiar de trastorno por uso de sustancias — el potencial de dependencia es real y especialmente relevante para esta población
Un punto que merece atención particular: varios ISRS habituales (fluoxetina, paroxetina) son inhibidores de CYP2D6 capaces de elevar de forma impredecible los niveles plasmáticos de los alcaloides del kratom. Quien tome antidepresivos y se plantee consumir kratom debería consultarlo con su médico prescriptor. Puede resultar incómodo, pero es menos incómodo que una visita a urgencias.
Reducción de riesgos en la práctica
La medida de reducción de daños más eficaz es evitar el consumo diario, lo que impide el ciclo tolerancia-escalada-dependencia responsable de la mayoría de los desenlaces adversos graves (Singh et al., 2014). La reducción de riesgos con kratom no es complicada, pero exige tomar la sustancia en serio en lugar de tratarla como un suplemento herbal sin inconvenientes.
- Distingue hoja de extracto. Ten claro cuál estás usando y dosifica en consecuencia. Con polvo de hoja, el margen de dosificación es más amplio que con extractos. Los datos de encuesta (Grundmann, 2017) indican que la mayoría de los efectos adversos autoinformados se producen a dosis altas, y con extractos se alcanza «dosis alta» mucho antes.
- Evita el consumo diario. La tolerancia se instaura con rapidez cuando el uso es consecutivo. Intercalar días de descanso es la forma más eficaz de prevenir la dependencia.
- No combines con depresores. Esto incluye alcohol, benzodiazepinas y otros opioides. La inmensa mayoría de los eventos adversos graves en la literatura implican policonsumo.
- Registra tu dosis y frecuencia. La escalada de dosis suele ocurrir de forma gradual e inconsciente. Si notas que necesitas más material para obtener el mismo efecto, eso es tolerancia, y es la rampa de acceso a la dependencia.
- Presta atención a tu hígado. Ictericia inexplicada, orina oscura, heces pálidas o fatiga persistente tras iniciar un consumo regular de kratom justifican atención médica inmediata.
- Sé honesto con tu historial. Si tienes antecedentes personales o familiares de trastorno por uso de sustancias, el riesgo de dependencia con kratom no es hipotético.
- Usa una báscula. Calcular las dosis a ojo con polvo es poco fiable. Una báscula digital con precisión de 0,1 g es barata y elimina una fuente importante de error en la dosificación.
Kratom frente a opioides clásicos
El kratom presenta un riesgo de depresión respiratoria inferior al de los agonistas opioides completos a dosis habituales de hoja, pero sigue generando dependencia real a través de los mismos sistemas de receptores mu-opioides (Kruegel & Bhatt, 2018). Mitraginina y 7-hidroximitraginina son agonistas parciales del receptor mu-opioide, lo que las diferencia de los agonistas completos como morfina, heroína o fentanilo. El agonismo parcial implica un efecto techo: a partir de cierta dosis, la activación del receptor se estabiliza en lugar de seguir aumentando. Ese techo es probablemente la razón por la que el kratom solo, a dosis típicas de hoja, parece conllevar menor riesgo de depresión respiratoria que los agonistas completos.
Sin embargo, «menor riesgo» no equivale a «sin riesgo». El síndrome de abstinencia, aunque generalmente más leve, es real. La dependencia se desarrolla a través de los mismos sistemas de receptores. Y el efecto techo podría verse parcialmente anulado por extractos concentrados que aportan cantidades absolutas más altas de 7-hidroximitraginina, cuya afinidad por el receptor es mayor que la de la mitraginina.
Una limitación que conviene poner sobre la mesa: no existen estudios de seguridad controlados a largo plazo para el modo en que la mayoría de los consumidores occidentales utilizan el kratom —como polvo seco o extracto, a menudo a diario, a veces durante años—. El patrón de uso tradicional del sudeste asiático, que cuenta con un historial más extenso, difiere sustancialmente del consumo occidental moderno. No se puede señalar un cuerpo de datos que demuestre que el uso diario prolongado de polvo es seguro, sencillamente porque esos datos no existen.
Donde la evidencia se queda corta
Los datos de seguridad a largo plazo para el consumo crónico diario de kratom más allá de unos pocos años son, en esencia, inexistentes en formato controlado (Vicknasingam et al., 2010). El uso tradicional en el sudeste asiático se remonta a generaciones, pero ese patrón —masticación de hoja fresca, cantidades moderadas, integrado en el trabajo agrícola— difiere de forma sustancial del consumo de polvo concentrado o extracto en un contexto occidental. Extrapolar la seguridad de un patrón al otro es un salto considerable.
Los parámetros farmacocinéticos —vida media, concentración plasmática máxima, duración de acción— proceden de estudios con muestras pequeñas y amplia varianza individual. Las cifras que circulan por internet (vida media de ~24 horas para la mitraginina, pico a las 1–2 horas) son estimaciones centrales aproximadas, no predicciones fiables para una persona o formato de producto concretos (Trakulsrichai et al., 2015).
Las distinciones de cepa y color de vena (roja, verde, blanca, amarilla) son vocabulario comercial, no categorías validadas farmacológicamente. Algunos consumidores describen perfiles de efectos diferentes según el color de la vena, pero no existen estudios controlados que respalden esas distinciones. Tomar decisiones de seguridad basándose en el color de la vena —«las rojas son más seguras», «las blancas son más estimulantes»— carece de respaldo científico. La variable relevante para la seguridad es la dosis y la frecuencia, no la etiqueta del envase. Si quieres reducir riesgos, empieza con dosis bajas de hoja sin concentrar, lleva un registro y respeta los días de descanso. Eso importa más que cualquier nombre de cepa.
Referencias
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- European drug monitoring bodies (2021). Kratom (Mitragyna speciosa) drug profile. European drug monitoring bodies.
- Grundmann, O. (2017). Patterns of kratom use and health impact in the US — results from an online survey. Drug and Alcohol Dependence, 176, 63–70.
- Kamble, S.H. et al. (2020). Metabolism of a kratom alkaloid metabolite in human plasma and its inhibition by CYP3A4 inhibitors. AAPS Journal, 22(3), 52.
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- Kruegel, A.C. & Bhatt, M. (2018). Synthetic and receptor signaling explorations of the Mitragyna alkaloids. Journal of the American Chemical Society, 138(21), 6754–6764.
- Lydecker, A.G. et al. (2016). Suspected adulteration of commercial kratom products with 7-hydroxymitragynine. Journal of Medical Toxicology, 12(4), 341–349.
- NIDA (2024). El kratom. National Institute on Drug Abuse.
- Olsen, E.O. et al. (2019). Notes from the field: unintentional drug overdose deaths with kratom detected — 27 states, July 2016–December 2017. MMWR Morbidity and Mortality Weekly Report, 68(14), 326–327.
- Saingam, D. et al. (2013). Pattern and consequences of kratom (Mitragyna speciosa Korth.) use among male villagers in southern Thailand. Journal of Ethnopharmacology, 148(2), 733–738.
- Singh, D. et al. (2014). Traditional and non-traditional uses of Mitragynine (kratom): a survey of the literature. Brain Research Bulletin, 126, 41–46.
- Swogger, M.T. & Walsh, Z. (2018). Kratom use and mental health: a systematic review. Drug and Alcohol Dependence, 183, 134–140.
- Trakulsrichai, S. et al. (2015). Pharmacokinetics of mitragynine in man. Drug Design, Development and Therapy, 9, 2421–2429.
- Vicknasingam, B. et al. (2010). The informal use of ketum (Mitragyna speciosa) for opioid withdrawal in the northern states of Peninsular Malaysia. Journal of Ethnopharmacology, 130(3), 631–635.
Última actualización: abril de 2026

Preguntas frecuentes
10 preguntas¿Cuáles son los efectos secundarios más frecuentes del kratom?
¿El kratom genera dependencia física?
¿Es más peligroso el extracto de kratom que la hoja?
¿Se puede mezclar kratom con alcohol o benzodiazepinas?
¿El kratom puede dañar el hígado?
¿Cómo puedo reducir los riesgos al consumir kratom?
¿Cuáles son los efectos secundarios más comunes del kratom?
¿Es seguro consumir kratom a diario?
¿Es posible sufrir una sobredosis con kratom?
¿Se puede consumir kratom con seguridad durante el embarazo o la lactancia?
Sobre este artículo
Adam Parsons es un experimentado escritor, editor y autor de cannabis con una larga trayectoria de colaboraciones en publicaciones del sector. Su trabajo abarca el CBD, los psicodélicos, los etnobotánicos y temas relacio
Este artículo wiki se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Adam Parsons, External contributor. Supervisión editorial a cargo de Joshua Askew.
Aviso médico. Este contenido es únicamente informativo y no constituye asesoramiento médico. Consulta a un profesional sanitario cualificado antes de consumir cualquier sustancia.
Última revisión 24 de abril de 2026
References
- [1]Dorman, C. et al. (2015). Cholestatic hepatitis from prolonged kratom use: a case report. Hepatology , 61(3), 1086–1087. DOI: 10.1002/hep.27612
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