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Khat: qué es, de dónde viene y por qué se mastica

 

En esencia, el khat es un arbusto de floración cuyas hojas y brotes frescos se mastican tradicionalmente por sus efectos estimulantes. Esta práctica, con una larga historia, está muy ligada a rituales sociales locales, a rutas comerciales y a las regiones montañosas donde la planta crece mejor.

En esta guía exploraremos la historia del khat, cómo se consume, qué sensaciones describe la gente y cuál es su situación legal, para ayudarte a distinguir la tradición cultural de los mitos que suelen rodear la masticación de khat.

Resumen rápido

¿Qué es el khat?

Khat (Catha edulis) es un arbusto perenne originario de zonas de África oriental y la península arábiga. Es conocido sobre todo por sus hojas frescas, que se mastican tradicionalmente por sus efectos estimulantes.1

Si te preguntas cómo es la planta de khat, imagina un arbusto frondoso con ramas finas, hojas verdes brillantes y pequeñas flores blancas tirando a crema. A menudo se cultiva en laderas en terrazas, y las hojas suelen recolectarse y consumirse cuando todavía están frescas.

Los efectos estimulantes se explican por la química. Las hojas de khat contienen catinona, un estimulante de origen natural, junto con compuestos relacionados que actúan sobre el sistema nervioso. Como la catinona se degrada relativamente rápido tras la cosecha, se prefieren las hojas frescas.2

Lo más habitual es consumir khat masticando lentamente un pequeño manojo de hojas y brotes, y manteniendo el material masticado en la mejilla para que los compuestos activos se absorban a través de la boca.

¿Se considera el khat una droga y por qué?

Que el khat se considere una «droga» depende de cómo se defina el término. Desde un punto de vista botánico, es simplemente una planta. Sin embargo, como masticar las hojas puede producir efectos estimulantes perceptibles, muchas autoridades sanitarias y marcos legales lo tratan como una sustancia psicoactiva y no como una hierba inocua.3

Una pregunta habitual es: ¿cuál es el principal ingrediente activo del khat? El compuesto clave es la catinona, que puede influir en el estado de ánimo, la alerta y el apetito. Otros alcaloides relacionados, como la catina, también pueden contribuir al efecto global.

Esta farmacología explica por qué el khat está regulado en algunos países, sobre todo cuando las autoridades se preocupan por un posible uso problemático, el riesgo de dependencia o un impacto más amplio en salud pública.

Orígenes históricos y geográficos

El khat tiene raíces profundas en el Cuerno de África y el sur de la península arábiga. Su cultivo se asocia sobre todo a las zonas de tierras altas de Etiopía, y también hay registros de uso desde hace mucho tiempo en Kenia y Yemen, donde el clima y la altitud favorecen un crecimiento lento y frondoso.

Las referencias escritas al uso del khat se remontan a hace siglos. Con el tiempo, su popularidad se extendió gracias a los viajes, el comercio y la migración. A medida que se consolidaron rutas entre las regiones agrícolas del interior y las ciudades costeras, los manojos frescos podían transportarse con rapidez, algo importante porque los compuestos estimulantes son más potentes poco después de la cosecha.

¿Qué países consumen khat con más frecuencia? Tradicionalmente, se asocia sobre todo con Etiopía, Kenia y Yemen, y sigue teniendo un gran peso cultural en regiones vecinas. Hoy, el cultivo y la distribución siguen evolucionando, moldeados por las costumbres locales, la demanda del mercado y los cambios en la regulación.

Importancia cultural del khat

Para muchas comunidades, el khat no es solo un estimulante: es una tradición social con su propio ritmo y etiqueta. En lugares como Yemen, Somalia y Etiopía, las sesiones de masticación suelen formar parte de la vida cotidiana, especialmente a última hora de la tarde o al inicio de la noche.4

Estos encuentros pueden tener un componente práctico y social a la vez. La gente puede reunirse para hablar de política, compartir noticias, cerrar negocios o desconectar. En algunos contextos, el khat también ha desempeñado un papel en entornos religiosos o espirituales, donde son habituales las conversaciones largas, la recitación o la reflexión.

Lo que más destaca es el propio ritual. Se comparten manojos frescos, los invitados se acomodan y la conversación fluye, a menudo con historias, humor y debate. Entender esta capa cultural ayuda a explicar por qué el consumo de khat se mantiene, incluso cuando en otros lugares cambian las actitudes y las leyes.

¿Hay rituales culturales específicos asociados al consumo de khat?

Sí. Aunque las prácticas varían según la región y la comunidad, las sesiones de khat suelen ser rituales estructurados y no un simple picoteo. Los participantes normalmente buscan las hojas más frescas, se reúnen en un espacio dedicado y se acomodan para pasar horas masticando y conversando.

Entre los elementos habituales están compartir manojos entre amigos o invitados, acompañar el khat con té, café o refrescos, y mantener un ritmo lento y constante para sostener la estimulación. En algunos entornos hay una dinámica clara de anfitrión e invitado, y la etiqueta se centra en ofrecer primero las mejores hojas.

Igual de importante es el objetivo de estos encuentros. Pueden servir para intercambiar ideas, resolver disputas, contar historias o celebrar ocasiones sociales, haciendo que el ritual sea tanto una cuestión de conexión como de consumo.

Efectos del khat en el cuerpo y la mente

Como contiene catinona, el khat actúa como un estimulante. Los usuarios suelen decir que durante una sesión de masticación se sienten más despiertos, habladores y con más energía. Algunos también notan menos apetito y una mayor sensación de empuje mental, lo que ayuda a explicar su uso social durante conversaciones largas.

A veces se compara la catinona con las anfetaminas por un perfil estimulante en líneas generales parecido, pero no son lo mismo. Las anfetaminas son sintéticas, por lo general más potentes, y suelen tomarse en dosis medidas. La catinona, en cambio, es un compuesto natural presente en las hojas frescas, así que sus efectos tienden a aparecer de forma más gradual y varían según la frescura, la cantidad masticada y la sensibilidad individual.

Como con otros estimulantes, pueden darse efectos no deseados. Entre ellos, inquietud, dificultad para dormir o un «bajón» con nerviosismo, especialmente con un consumo más intenso o en sesiones a última hora del día.

¿Cuáles son los principales efectos físicos del khat?

A corto plazo, el khat se asocia sobre todo a efectos físicos de tipo estimulante que se desarrollan de forma gradual durante la sesión de masticación. Muchos usuarios describen que se sienten con más energía y más despiertos, a menudo junto con una disminución del apetito.

Otros efectos mencionados incluyen un aumento del ritmo cardíaco, una ligera subida de la presión arterial, sequedad de boca y mayor sudoración. Como la masticación puede prolongarse durante horas, algunas personas también notan fatiga en la mandíbula o irritación en la boca.

Como ocurre con muchos estimulantes, el “después” puede ser menos agradable. Es frecuente que se reporten inquietud, dolor de cabeza y problemas para dormir, sobre todo cuando se usa khat a última hora de la noche o en cantidades más altas.

¿Qué le hace el khat a tu cerebro?

El khat puede provocar un estado mental de «acelerón», marcado por una mayor alerta, pensamientos más rápidos y más sociabilidad o confianza. Estos efectos reflejan su acción estimulante sobre vías cerebrales implicadas en la concentración y la recompensa.

Sin embargo, la estimulación puede virar hacia ansiedad, irritabilidad o pensamientos acelerados, especialmente en sesiones más intensas o prolongadas. También son comunes las alteraciones del sueño, lo que puede afectar al estado de ánimo y a la concentración al día siguiente.

Con un uso regular, algunas personas pueden desarrollar dependencia psicológica, no necesariamente solo de la sustancia, sino de la rutina, el ritual social o la sensación de impulso energético. Si alguien siente que no puede funcionar sin khat, puede ser una señal para replantearse los patrones de consumo y buscar apoyo si hace falta.5

Situación legal global y controversias

El estatus legal del khat varía muchísimo y, a menudo, refleja tanto el contexto cultural como sus propiedades farmacológicas. En partes de África oriental y la península arábiga, se tolera o se regula como una planta social tradicional. En muchos países occidentales, en cambio, se trata como una sustancia controlada.

En el Reino Unido, el khat está prohibido, y también lo está a nivel federal en Estados Unidos. En la UE, las leyes cambian según el país, y varios estados miembros restringen o ilegalizan su posesión y venta. Estas diferencias pueden generar confusión entre viajeros y comunidades de la diáspora.6

El debate sobre el khat suele centrarse en la salud pública y el impacto social. Las preocupaciones por la dependencia, la salud mental y la productividad se sopesan frente a argumentos sobre patrimonio cultural y cohesión comunitaria. Aunque la OMS ha revisado el khat y ha señalado posibles riesgos, la clasificación internacional no ha sido uniforme, lo que deja a cada gobierno la tarea de fijar sus propias políticas.7

Comprender el lugar del khat en la sociedad moderna

Para entender el papel del khat en la sociedad actual, ayuda tener presentes dos ideas a la vez: para muchas comunidades, sigue siendo una tradición social de larga data; para los reguladores, es un estimulante con posibles inconvenientes que pueden justificar su restricción.

El contexto lo es todo. El mismo comportamiento puede verse de forma muy distinta según la frecuencia, el entorno, la salud individual y si el consumo forma parte de una práctica cultural estructurada o de un patrón que empieza a interferir con el sueño, el estado de ánimo o las responsabilidades diarias.

La investigación y los debates sobre políticas siguen evolucionando, especialmente en lo que respecta a los efectos a largo plazo, la dependencia y el equilibrio óptimo entre la salud pública y las realidades culturales. Vivir donde vivas, el enfoque más seguro es mantenerte informado, conocer las leyes locales y tratar cualquier planta psicoactiva con cuidado.

Referencias

  1. Al-Juhaishi T, Al-Kindi S, Gehani A. Khat: A widely used drug of abuse in the Horn of Africa and the Arabian Peninsula: Review of literature. Qatar Medical Journal. 2012;2012(2):5. doi:https://doi.org/10.5339/qmj.2012.2.5 ↩︎
  2. Kalix P. Pharmacological properties of the stimulant khat. Pharmacology & Therapeutics. 1990;48(3):397-416. doi:https://doi.org/10.1016/0163-7258(90)90057-9 ↩︎
  3. World Health Organization. Assessment of khat (Catha edulis Forsk). WHO, 2006. Accessed January 9, 2026. https://iris.who.int/items/036ed5bd-e164-40b5-be71-ca05a8e90f75 ↩︎
  4. ANDERSON D, CARRIER N. KHAT IN COLONIAL KENYA: A HISTORY OF PROHIBITION AND CONTROL. The Journal of African History. 2009;50(3):377-397. doi:https://doi.org/10.1017/s0021853709990752 ↩︎
  5. Warfa N, Klein A, Bhui K, Leavey G, Craig T, Alfred Stansfeld S. Khat use and mental illness: A critical review. Social Science & Medicine. 2007;65(2):309-318. doi:https://doi.org/10.1016/j.socscimed.2007.04.038 ↩︎
  6. Khat use in Europe: update and policy implications | www.euda.europa.eu. Europa.eu. Published July 3, 2011. Accessed January 9, 2026. https://www.euda.europa.eu/news/2011/3_en ↩︎
  7. Rt H, Charles C, Mp. ADVISORY COUNCIL on the MISUSE of DRUGS Home Office, 2 Marsham Street, London SW1P 4DF.; 2005. https://assets.publishing.service.gov.uk/media/5a7b716fed915d429748f14e/KhatReport.pdf ↩︎
 
Publicado en: Herbs, Khat