Esta guía explora los usos más comunes de Catha edulis desde una mirada neutral y cultural: cómo suelen desarrollarse las sesiones, qué quiere decir la gente con “masticar khat” y por qué se valoran tanto las hojas cuando están recién recolectadas.
También veremos alternativas que algunas personas prefieren, incluyendo el té de khat frente a la masticación, además de cómo puede variar en la práctica la potencia del khat fresco frente al seco. Por el camino, repasaremos los efectos del khat que se suelen reportar y las costumbres sociales en torno al khat que influyen en cuándo, dónde y con quién se usa.
¿Cuáles son las formas más comunes de consumir khat?
Aunque el khat es más conocido por masticarse, hay varias maneras habituales de prepararlo y consumirlo, según la tradición local, el acceso a hojas frescas y la preferencia personal. En pocas palabras, el uso tradicional del khat suele centrarse en masticar lentamente brotes frescos y formar con el tiempo un “bolo” en la mejilla, tragando el jugo y manteniendo las fibras en la boca.
En las secciones siguientes, desglosaremos los métodos principales —empezando por la masticación social clásica— y luego tocaremos otras preparaciones que aparecen en distintas regiones y hogares.
Preparación de las hojas
¿Las hojas de khat se usan frescas o se procesan antes de consumirlas? En la mayoría de contextos, se usan frescas y con una manipulación mínima: normalmente se venden en ramitas enteras, que después se seleccionan y se limpian en casa o durante la sesión.
La frescura importa porque se cree que los compuestos activos se degradan tras la recolección, por eso muchas personas buscan hojas tiernas, de un verde vivo, y tallos blandos. En comparación con manojos más viejos, la potencia del khat fresco frente al seco suele describirse como más marcada y constante.1
La preparación suele ser sencilla y práctica:
- elige las hojas más jóvenes y las puntas finas; los tallos más duros suelen apartarse.
- enjuaga rápidamente con agua fría para quitar polvo o arenilla y, después, sacude o seca con toques.
- mantén las hojas envueltas de forma holgada (sin sellarlas) hasta el momento de usarlas para ayudar a que no se marchiten.
El proceso de masticación
En una sesión típica, las hojas se mastican despacio, una a una. A menudo, la gente va colocando la pulpa en un lado de la boca (la mejilla) y sigue añadiendo más con el tiempo.
A medida que se acumulan las fibras, quienes consumen van “formando un bolo” (una masa compacta) que queda entre la mejilla y la encía. Es habitual cambiar el bolo al otro lado de vez en cuando, tanto por comodidad como para que la masticación sea más llevadera.
Las sesiones pueden durar bastante —a menudo hasta 3–6 horas— porque la planta se consume de forma gradual y no de golpe.2
La dosis de khat varía según la persona, la potencia de las hojas y la tolerancia, así que se recomienda empezar con poco e ir subiendo de forma gradual. Mucha gente comienza con un puñado pequeño, espera para valorar los efectos y evita mezclarlo con otros estimulantes.
Entorno social y rituales
En muchos lugares donde el khat forma parte del día a día, rara vez se entiende como una actividad en solitario. Los círculos de masticación —sesiones en grupos pequeños en casa, en cafeterías o en espacios comunitarios— son un formato habitual: la gente llega con sus manojos, se acomoda y comparte tiempo, sin prisas.
El entorno suele marcar el ritmo de la sesión. La conversación es central: desde ponerse al día con la familia hasta hablar de política, negocios o contar historias, con ratos de silencio en los que todos simplemente mastican y escuchan. A veces suena música de fondo, lo que ayuda a que la sesión se sienta relajada y comunitaria.
Las bebidas también forman parte del ritual. Mucha gente combina el khat con té (a veces endulzado o con especias) para mantenerse hidratada, templar la garganta y equilibrar el sabor amargo y vegetal. Según el grupo, los aperitivos pueden ser ligeros o dejarse para después, cuando vuelve el apetito.
Métodos alternativos de consumo de khat
¿El khat se mastica o se usa de otras formas? Masticar hojas frescas es el enfoque más conocido, pero no es el único que la gente prueba.
En esta sección veremos algunas preparaciones alternativas que aparecen en distintas regiones y hogares, a menudo condicionadas por la disponibilidad, la comodidad y el gusto. Estos métodos también pueden cambiar lo rápido que se nota la experiencia y lo fácil que resulta controlar la cantidad utilizada.
Té de khat o infusiones
¿Alguna vez se prepara el khat en forma de té u otras bebidas? Sí, aunque es menos común que masticarlo: algunas personas lo preparan como una infusión caliente, sobre todo cuando cuesta conseguir hojas frescas o cuando se prefiere un ritual más suave.
El método suele ser sencillo: las hojas (frescas o secas) se aplastan o se rasgan ligeramente, se dejan reposar en agua caliente (pero no hirviendo) y luego se cuelan. Algunas personas añaden azúcar, miel o especias para suavizar el sabor naturalmente amargo. Como el calor y el tiempo pueden influir en lo que se extrae, la experiencia puede sentirse distinta a la masticación y puede ser más difícil estimar la intensidad solo a simple vista.3
Se reportan infusiones en algunas zonas de África oriental y la península arábiga, así como entre comunidades de la diáspora que se adaptan a lo que hay disponible a nivel local. En entornos sociales, puede compartirse de forma parecida a otros tés de hierbas: servido en tazas pequeñas mientras se charla.
Consumo de khat seco
Cuando no se consiguen manojos frescos, algunas personas recurren al khat seco. El secado hace que la planta sea más fácil de almacenar y transportar, y esa es una de las razones por las que aparece en comunidades de la diáspora, donde las cadenas de suministro son irregulares y lo de “fresco del mismo día” no es realista.
La contrapartida es la potencia. A medida que la planta pierde humedad, cambian el aroma y el “golpe”, y muchas personas reportan una potencia menor en comparación con las hojas frescas. Por eso, el material seco puede usarse en mayor cantidad o prepararse de otra manera: rehidratándolo brevemente, preparándolo en infusión o masticándolo más por el ritual que por su intensidad.
Aun así, puede cumplir un papel social parecido: un sabor y una rutina familiares que se comparten con amigos o familia, adaptados a la realidad local pero manteniendo el ritmo cultural de una sesión larga.
Semillas de Khat
Semillas de khat (10 unidades): Un estimulante naturalKhat fresco vs seco: ¿importa?
Sí: la frescura importa porque el principal alcaloide estimulante del khat, la catinona, se degrada tras la cosecha. A medida que las hojas reposan —sobre todo con calor y durante trayectos largos—, la química cambia y el “mordiente fresco” que mucha gente busca puede suavizarse.4
Esa bajada de potencia durante el transporte explica por qué el acceso suele dictar el método. En las regiones productoras, las hojas pueden masticarse poco después de recolectarlas, lo que facilita mantener las sesiones tradicionales. Más lejos —donde el envío tarda más o el suministro es irregular— es más probable encontrarse material más viejo o seco y adaptarse usando cantidades mayores, alargando las sesiones o pasándose a las infusiones.
En otras palabras, la potencia del khat fresco frente al seco no va solo de intensidad: puede moldear todo el ritual.
Impactos en la salud y en lo social de masticar khat
Los efectos del khat suelen describirse como estimulación a corto plazo: más alerta, más hablador y un aumento del estado de ánimo, a menudo acompañado de menos apetito. En una sesión larga, eso también puede traducirse en inquietud o en sentirse “acelerado” más tarde, ya por la noche.
Como ocurre con muchos estimulantes, existen posibles inconvenientes. Masticar con regularidad puede contribuir a problemas de salud bucodental (encías irritadas, sequedad de boca, manchas), y el horario de las sesiones puede alterar el sueño, provocando insomnio. Algunas personas también reportan un patrón de dependencia, en el que el ritual cuesta saltárselo y la bajada se siente apagada o irritable.5
Al mismo tiempo, su papel social es importante: los encuentros pueden ser un espacio de unión comunitaria, debate y apoyo mutuo. Esa relevancia cultural a menudo convive en tensión con las restricciones legales en algunos países, lo que puede desplazar el consumo a entornos privados y añadir estrés o estigma. Una visión equilibrada respeta ambas realidades.
¿Cuánto suele durar una sesión de consumo de khat?
Una sesión típica de masticación de khat se vive sin prisas y suele durar unas 3–6 horas. Normalmente, la gente va formando una “bolsa” constante en la mejilla con el tiempo, en lugar de consumirlo todo de una vez.
La duración depende de la frescura, la cantidad utilizada y el contexto. Los encuentros sociales pueden alargarse más —especialmente cuando hay conversación, té, comida y descansos—, mientras que un consumo más informal puede ser más corto. Como es estimulante, si la sesión se hace tarde, a algunas personas les puede costar más dormir.
Lo que hemos aprendido sobre masticar khat
Para entender cómo se mastica y se consume el khat, ayuda mirar más allá de la planta y fijarse en la práctica. Lo más habitual es masticar las hojas lentamente y mantenerlas en la mejilla durante una sesión larga y social, en la que la frescura marca la intensidad y el ritmo.
Junto a ese ritual central, también verás adaptaciones: material seco cuando el suministro es limitado, y tés o infusiones ocasionales cuando masticar no resulta práctico. En todas las comunidades, el entorno importa tanto como el método: el tiempo compartido, la conversación y la rutina.
Si quieres profundizar, merece la pena explorar la historia del khat, las consideraciones de salud y su estatus legal donde vives, para que cualquier curiosidad se mantenga con contexto y basada en decisiones informadas.
Referencias
- Silva B, Soares J, Rocha-Pereira C, Mladěnka P, Remião F. Khat, a Cultural Chewing Drug: A Toxicokinetic and Toxicodynamic Summary. Toxins. 2022;14(2):71. doi:https://doi.org/10.3390/toxins14020071 ↩︎
- World Health Organization. Assessment of khat (Catha edulis Forsk). WHO, 2006. Accessed January 9, 2026. https://iris.who.int/items/036ed5bd-e164-40b5-be71-ca05a8e90f75 ↩︎
- Cox G, Rampes H. Adverse effects of khat: a review. Advances in Psychiatric Treatment. 2003;9(6):456-463. doi:https://doi.org/10.1192/apt.9.6.456 ↩︎
- Nakajima M, Hoffman R, Abed Alsameai, Khalil NS, Mustafa al'Absi. Development of the Khat Knowledge, Attitudes and Perception Scale. Drug and Alcohol Review. 2018;37(6):802-809. doi:https://doi.org/10.1111/dar.12828 ↩︎
- Abebe W. Khat and synthetic cathinones: Emerging drugs of abuse with dental implications. Oral Surgery, Oral Medicine, Oral Pathology and Oral Radiology. 2018;125(2):140-146. doi:https://doi.org/10.1016/j.oooo.2017.11.015 ↩︎







